-Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. -

¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía?

-Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono-

'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?'

-Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.-


https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
-Después de una tediosa jornada asistiendo a Charlie y viéndome obligada a sepultarme bajo una montaña interminable de papeleo monótono, sentía cómo mi paciencia se evaporaba, dejando un rastro de irritación ácida en mi pecho. Necesitaba un escape, un refugio de paz que el hotel no parecía querer ofrecerme... hasta que la solución vibró en mi garganta. - ¿Qué mejor catarsis existe que el dulce veneno de la melodía? -Mis pasos me guiaron hasta el salón del restaurante, donde el aroma a licor y el murmullo de los condenados flotaba en el aire. En cuanto mis tacones golpearon las tablas del escenario, el lugar pareció cobrar vida propia; silbidos de admiración y aplausos eufóricos estallaron al reconocer mi silueta bajo el reflector. Con una sonrisa cargada de elegancia y un brillo travieso en los ojos, me acerqué al micrófono- 'Oh, caballeros, me abruman con tan exquisita bienvenida... ¿Qué les parece si les pago el favor con una pequeña sintonía?' -Tras un chasquido de mis dedos que resonó como un disparo de mando, los músicos arrancaron con el primer acorde, y mi voz, como un hechizo líquido, comenzó a llenar los rincones vacíos, atrayendo a las almas errantes desde los pasillos hacia mi propia frecuencia.- https://youtu.be/jTwBQ0H5SsM?si=HnlF6ozRb6cRJNOj
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