—¡Estoy harto…! No hemos encontrado más que felicidad y vida por aquí, ¡Estoy hambriento…!—
Dijo el gran lobo, con ferocidad y molestia en sus palabras.
—La paciencia fue, es y será virtud en nuestro propósito. Ahora bien recompensado con aquel desafortunado frente a nosotros, querido lobo.—
Respondió la oveja con una voz suave, pero extrañamente aterradora. La muerte te veía cara a cara.
—¡Hahaha…! ¡Espero que este tenga piernas fuertes…!—
El lobo rió, esperando a saber con ansias si huirías de sus fauses o aceptarías tu destino.
Dijo el gran lobo, con ferocidad y molestia en sus palabras.
—La paciencia fue, es y será virtud en nuestro propósito. Ahora bien recompensado con aquel desafortunado frente a nosotros, querido lobo.—
Respondió la oveja con una voz suave, pero extrañamente aterradora. La muerte te veía cara a cara.
—¡Hahaha…! ¡Espero que este tenga piernas fuertes…!—
El lobo rió, esperando a saber con ansias si huirías de sus fauses o aceptarías tu destino.
—¡Estoy harto…! No hemos encontrado más que felicidad y vida por aquí, ¡Estoy hambriento…!—
Dijo el gran lobo, con ferocidad y molestia en sus palabras.
—La paciencia fue, es y será virtud en nuestro propósito. Ahora bien recompensado con aquel desafortunado frente a nosotros, querido lobo.—
Respondió la oveja con una voz suave, pero extrañamente aterradora. La muerte te veía cara a cara.
—¡Hahaha…! ¡Espero que este tenga piernas fuertes…!—
El lobo rió, esperando a saber con ansias si huirías de sus fauses o aceptarías tu destino.