☆ Entre Mundos y Cócteles ☆
Fandom OC
Categoría Slice of Life
Nueva York vibraba aquella noche,pero Selene sin duda era el epicentro del sismo. Había dejado atrás la solemnidad de Vireth-Nar por una sola razón: el vicio de la diversión. El portal se cerró a sus espaldas, dejando en el aire ese rastro de ozono y pecado que solo ella sabía portar. No buscaba promesas, buscaba el pulso acelerado de la ciudad.
Su silueta, envuelta en un cuero negro que parecía esculpido sobre su piel, era una declaración de intenciones. La abertura lateral de su vestido revelaba lo justo para cautivar, mientras los detalles en satén violeta jugaban con los neones del club, igualando el brillo hipnótico de sus ojos, los cuales no pertenecían a este mundo, y ella no se molestaba en ocultarlo.
Se deslizó hacia la barra con una elegancia depredadora. Al sentarse, la lentitud de su movimiento fue un espectáculo privado para quien tuviera la suerte de observarla en ese instante
—El cóctel más dulce de la casa, por favor...
pidió, con una voz que era puro terciopelo y malicia.
Humedeció sus labios con el azúcar del borde, dejando que el sabor rosado encendiera su sonrisa. Sus ojos recorrieron el lugar, deteniéndose apenas un segundo de más en las miradas que se atrevían a sostener la suya. Selene no esperaba a nadie, pero estaba dispuesta a dejar que el hombre o la mujer adecuada intentara convencerla de no pasar esta noche sola.
Lanzó una mirada de reojo hacia la entrada. El juego ya estaba servido; solo faltaba ver quién sería la primera persona que se atrevería a acercarse a conocerla.
Su silueta, envuelta en un cuero negro que parecía esculpido sobre su piel, era una declaración de intenciones. La abertura lateral de su vestido revelaba lo justo para cautivar, mientras los detalles en satén violeta jugaban con los neones del club, igualando el brillo hipnótico de sus ojos, los cuales no pertenecían a este mundo, y ella no se molestaba en ocultarlo.
Se deslizó hacia la barra con una elegancia depredadora. Al sentarse, la lentitud de su movimiento fue un espectáculo privado para quien tuviera la suerte de observarla en ese instante
—El cóctel más dulce de la casa, por favor...
pidió, con una voz que era puro terciopelo y malicia.
Humedeció sus labios con el azúcar del borde, dejando que el sabor rosado encendiera su sonrisa. Sus ojos recorrieron el lugar, deteniéndose apenas un segundo de más en las miradas que se atrevían a sostener la suya. Selene no esperaba a nadie, pero estaba dispuesta a dejar que el hombre o la mujer adecuada intentara convencerla de no pasar esta noche sola.
Lanzó una mirada de reojo hacia la entrada. El juego ya estaba servido; solo faltaba ver quién sería la primera persona que se atrevería a acercarse a conocerla.
Nueva York vibraba aquella noche,pero Selene sin duda era el epicentro del sismo. Había dejado atrás la solemnidad de Vireth-Nar por una sola razón: el vicio de la diversión. El portal se cerró a sus espaldas, dejando en el aire ese rastro de ozono y pecado que solo ella sabía portar. No buscaba promesas, buscaba el pulso acelerado de la ciudad.
Su silueta, envuelta en un cuero negro que parecía esculpido sobre su piel, era una declaración de intenciones. La abertura lateral de su vestido revelaba lo justo para cautivar, mientras los detalles en satén violeta jugaban con los neones del club, igualando el brillo hipnótico de sus ojos, los cuales no pertenecían a este mundo, y ella no se molestaba en ocultarlo.
Se deslizó hacia la barra con una elegancia depredadora. Al sentarse, la lentitud de su movimiento fue un espectáculo privado para quien tuviera la suerte de observarla en ese instante
—El cóctel más dulce de la casa, por favor...
pidió, con una voz que era puro terciopelo y malicia.
Humedeció sus labios con el azúcar del borde, dejando que el sabor rosado encendiera su sonrisa. Sus ojos recorrieron el lugar, deteniéndose apenas un segundo de más en las miradas que se atrevían a sostener la suya. Selene no esperaba a nadie, pero estaba dispuesta a dejar que el hombre o la mujer adecuada intentara convencerla de no pasar esta noche sola.
Lanzó una mirada de reojo hacia la entrada. El juego ya estaba servido; solo faltaba ver quién sería la primera persona que se atrevería a acercarse a conocerla.
Tipo
Grupal
Líneas
15
Estado
Disponible