— Quiero otra botella, ¡Ya soy grande!

Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí.

Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
— Quiero otra botella, ¡Ya soy grande! Sentada en un bar de mala muerte rodeada de borrachos y hasta drogadictos estaba ella, desde tempranas horas bebiendo. Eran uno de esos días en los que se encontraba con ganas de matarse; saltar de ese puente que se encontraba a media hora de su panadería le llamaba, pero tuvo que irse debido a que alguien que la conocía pasaba por ahí. Entró a ese bar y empezó por una cerveza, luego por otra; luego una botella de whisky, al ultimo más cerveza. El encargado le dijo que parara; mas ella quería mucho licor, hasta que le ardan las orejas, hasta que no puede más y dormir por días.
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