Finalmente en casa. Ya casi es media noche y está más que exhausto. Solo espera poder escapar del insomnio esa noche o será la tercera vez en la semana en la que sube a la azotea del edificio a respirar un poco de aire y relajarse en la tumbona que alguien dejó meses atrás.
Finalmente en casa. Ya casi es media noche y está más que exhausto. Solo espera poder escapar del insomnio esa noche o será la tercera vez en la semana en la que sube a la azotea del edificio a respirar un poco de aire y relajarse en la tumbona que alguien dejó meses atrás.