*La noche avanzaba lenta sobre Londres. El edificio incendiado seguía humeando, exhalando calor residual como un pulmón enfermo. El aire estaba cargado de ceniza fina que se adhería a la piel y raspaba la garganta al respirar. A lo lejos, la ciudad seguía viva, indiferente, sin saber que en ese punto exacto algo antiguo había comenzado a moverse*

*Zack estaba solo. La linterna iluminaba fragmentos del interior: vigas calcinadas, paredes abiertas, escaleras partidas a la mitad. Cada paso hacía crujir el suelo bajo sus botas. El bastón metálico le servía de apoyo, pero también como arma improvisada. Su respiración era pesada, medida; el cansancio se acumulaba sin que pudiera ignorarlo*

*El miasma en su interior palpitó. No fue una advertencia súbita, sino una presión creciente, como si el aire se volviera más espeso con cada segundo que pasaba. Zack se detuvo, cerró los dedos alrededor del bastón y escaneó la oscuridad*

*Entonces los vio. Uno emergió desde una grieta en la pared, su forma inestable deslizándose como humo condensado. Otro cayó desde el techo parcialmente colapsado, aterrizando sin ruido, doblando sus extremidades de manera antinatural. Más presencias comenzaron a manifestarse, rodeándolo lentamente*

…Claro…*murmuró entre dientes*…Tenía que ser así.

*El primero atacó sin aviso. Zack reaccionó por puro reflejo, girando el bastón y golpeando la masa oscura que se abalanzaba sobre él. El impacto no fue limpio, pero bastó para desviar a la criatura, que se estrelló contra un pilar ennegrecido. Zack retrocedió, el pulso acelerado, el miasma ardiendo lo suficiente para mantenerlas visibles*

*Otra se lanzó desde su flanco. Zack rodó por el suelo, sintiendo cómo algo rasgaba el abrigo y la piel del hombro. El dolor llegó tarde, punzante, pero no lo detuvo. Se incorporó con dificultad, respirando con fuerza, apoyándose apenas en el bastón*

*Los esbirros no mostraban inteligencia propia. Atacaban en oleadas irregulares, empujados por una orden distante, insistente. Zack golpeó, retrocedió, lanzó restos de metal, usó columnas derruidas como cobertura. Cada movimiento le costaba más que el anterior*

*El cansancio empezó a notarse. Sus brazos temblaban. El aire no entraba con la misma facilidad en los pulmones. El miasma se agitaba, pero no aumentaba: no tenía más de donde sacar. Una de las criaturas logró alcanzarlo, clavando una garra informe en su costado. Zack gritó, empujándola con el hombro y golpeándola contra el suelo hasta que su forma se disipó en sombras*

*La herida sangraba. Manchó el suelo de concreto, mezclándose con ceniza y agua estancada. Zack dio un paso atrás… y tropezó. Cayó de rodillas, el bastón rodando lejos, la linterna apagándose al chocar contra una viga*

*La oscuridad lo envolvió. Las presencias se acercaron. Zack intentó incorporarse, pero las piernas ya no respondían igual. La respiración se volvió irregular, cada inhalación un esfuerzo consciente. Apretó los dientes, apoyando una mano contra el suelo para no caer del todo*

…Vamos… *Susurro jadeante*…No aquí… no ahora…*Las sombras se movieron alrededor, cerrando el círculo*

*El edificio crujió, como si reaccionara a la acumulación de energía. Polvo cayó del techo. Una viga se partió con un estruendo seco a pocos metros de él. El mundo parecía inclinarse lentamente hacia un desenlace inevitable*

*Zack alzó la mirada hacia el espacio abierto frente a él, el cuerpo tenso, herido, exhausto… pero aún consciente. Aún vivo*
*La noche avanzaba lenta sobre Londres. El edificio incendiado seguía humeando, exhalando calor residual como un pulmón enfermo. El aire estaba cargado de ceniza fina que se adhería a la piel y raspaba la garganta al respirar. A lo lejos, la ciudad seguía viva, indiferente, sin saber que en ese punto exacto algo antiguo había comenzado a moverse* *Zack estaba solo. La linterna iluminaba fragmentos del interior: vigas calcinadas, paredes abiertas, escaleras partidas a la mitad. Cada paso hacía crujir el suelo bajo sus botas. El bastón metálico le servía de apoyo, pero también como arma improvisada. Su respiración era pesada, medida; el cansancio se acumulaba sin que pudiera ignorarlo* *El miasma en su interior palpitó. No fue una advertencia súbita, sino una presión creciente, como si el aire se volviera más espeso con cada segundo que pasaba. Zack se detuvo, cerró los dedos alrededor del bastón y escaneó la oscuridad* *Entonces los vio. Uno emergió desde una grieta en la pared, su forma inestable deslizándose como humo condensado. Otro cayó desde el techo parcialmente colapsado, aterrizando sin ruido, doblando sus extremidades de manera antinatural. Más presencias comenzaron a manifestarse, rodeándolo lentamente* …Claro…*murmuró entre dientes*…Tenía que ser así. *El primero atacó sin aviso. Zack reaccionó por puro reflejo, girando el bastón y golpeando la masa oscura que se abalanzaba sobre él. El impacto no fue limpio, pero bastó para desviar a la criatura, que se estrelló contra un pilar ennegrecido. Zack retrocedió, el pulso acelerado, el miasma ardiendo lo suficiente para mantenerlas visibles* *Otra se lanzó desde su flanco. Zack rodó por el suelo, sintiendo cómo algo rasgaba el abrigo y la piel del hombro. El dolor llegó tarde, punzante, pero no lo detuvo. Se incorporó con dificultad, respirando con fuerza, apoyándose apenas en el bastón* *Los esbirros no mostraban inteligencia propia. Atacaban en oleadas irregulares, empujados por una orden distante, insistente. Zack golpeó, retrocedió, lanzó restos de metal, usó columnas derruidas como cobertura. Cada movimiento le costaba más que el anterior* *El cansancio empezó a notarse. Sus brazos temblaban. El aire no entraba con la misma facilidad en los pulmones. El miasma se agitaba, pero no aumentaba: no tenía más de donde sacar. Una de las criaturas logró alcanzarlo, clavando una garra informe en su costado. Zack gritó, empujándola con el hombro y golpeándola contra el suelo hasta que su forma se disipó en sombras* *La herida sangraba. Manchó el suelo de concreto, mezclándose con ceniza y agua estancada. Zack dio un paso atrás… y tropezó. Cayó de rodillas, el bastón rodando lejos, la linterna apagándose al chocar contra una viga* *La oscuridad lo envolvió. Las presencias se acercaron. Zack intentó incorporarse, pero las piernas ya no respondían igual. La respiración se volvió irregular, cada inhalación un esfuerzo consciente. Apretó los dientes, apoyando una mano contra el suelo para no caer del todo* …Vamos… *Susurro jadeante*…No aquí… no ahora…*Las sombras se movieron alrededor, cerrando el círculo* *El edificio crujió, como si reaccionara a la acumulación de energía. Polvo cayó del techo. Una viga se partió con un estruendo seco a pocos metros de él. El mundo parecía inclinarse lentamente hacia un desenlace inevitable* *Zack alzó la mirada hacia el espacio abierto frente a él, el cuerpo tenso, herido, exhausto… pero aún consciente. Aún vivo*
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