No importa qué cartas te hayan tocado hoy; el miedo solo te hace perder el turno. Apuesta fuerte, mantén la mirada en el horizonte y recuerda: mientras quede una carta en el mazo, la partida sigue siendo tuya.
No importa qué cartas te hayan tocado hoy; el miedo solo te hace perder el turno. Apuesta fuerte, mantén la mirada en el horizonte y recuerda: mientras quede una carta en el mazo, la partida sigue siendo tuya.