¿Que fuí para ti?.
No menos que un trampolín.
No más que una fogata que calentará tus manos cuando el frío abrazaba tu alma.
No menos que un escalón al siguiente nivel.
No más que un escudo.
Todavía me pregunto cuál fue la razón de tus engaños.
No soy domador del pensar ajeno, no soy un esclavista que encadena a los demás porque no tolera caminar solo.
En eso te equivocaste porqué sigo caminando aunque mi mente se vuelque de dolor, aunque mis nudillos estén hartos de la duda, aunque mi corazón no esté aquí presente, nunca he dejado de velar por la seguridad de aquello que me fue confiado.
Con o sin ti he aprendido que mi vida es una chispa de polvo de estrellas y como una estrella he de caminar por el infinito por mi cuenta.
Han de temer por aquel que no tiene nada que perder, pero que tiene mucho que proteger.
Solo hazme un último favor y jamás vuelvas a levantar la cabeza preguntándote que fue del pobre diablo que te entrego su corazón; porque ese hombre murió el día en que te marchaste.
No menos que un trampolín.
No más que una fogata que calentará tus manos cuando el frío abrazaba tu alma.
No menos que un escalón al siguiente nivel.
No más que un escudo.
Todavía me pregunto cuál fue la razón de tus engaños.
No soy domador del pensar ajeno, no soy un esclavista que encadena a los demás porque no tolera caminar solo.
En eso te equivocaste porqué sigo caminando aunque mi mente se vuelque de dolor, aunque mis nudillos estén hartos de la duda, aunque mi corazón no esté aquí presente, nunca he dejado de velar por la seguridad de aquello que me fue confiado.
Con o sin ti he aprendido que mi vida es una chispa de polvo de estrellas y como una estrella he de caminar por el infinito por mi cuenta.
Han de temer por aquel que no tiene nada que perder, pero que tiene mucho que proteger.
Solo hazme un último favor y jamás vuelvas a levantar la cabeza preguntándote que fue del pobre diablo que te entrego su corazón; porque ese hombre murió el día en que te marchaste.
¿Que fuí para ti?.
No menos que un trampolín.
No más que una fogata que calentará tus manos cuando el frío abrazaba tu alma.
No menos que un escalón al siguiente nivel.
No más que un escudo.
Todavía me pregunto cuál fue la razón de tus engaños.
No soy domador del pensar ajeno, no soy un esclavista que encadena a los demás porque no tolera caminar solo.
En eso te equivocaste porqué sigo caminando aunque mi mente se vuelque de dolor, aunque mis nudillos estén hartos de la duda, aunque mi corazón no esté aquí presente, nunca he dejado de velar por la seguridad de aquello que me fue confiado.
Con o sin ti he aprendido que mi vida es una chispa de polvo de estrellas y como una estrella he de caminar por el infinito por mi cuenta.
Han de temer por aquel que no tiene nada que perder, pero que tiene mucho que proteger.
Solo hazme un último favor y jamás vuelvas a levantar la cabeza preguntándote que fue del pobre diablo que te entrego su corazón; porque ese hombre murió el día en que te marchaste.