El sonido de la ducha había cesado hacía tan siquiera unos segundos. El baño todavía seguía lleno de vapor y el espejo estaba empañado cuando Damon cruzó el umbral, con el cabello aún húmedo y pequeñas gotas deslizándose por su piel. No se había molestado en vestirse; la camiseta podía esperar. Esa mañana tampoco tenía prisa.
Se pasó una mano por el pelo, como si estuviera ordenando esos pensamientos que nunca dormían, por despreocupado que él pudiera parecer, y dejó escapar un suspiro lento. El día apenas habia empezado, pero ya tenía ese aire de peligro velado que siempre lo acompañaba. Una sonrisa ladeada, casi distraída, se dibujó en su rostro al mirar hacia la habitación.
Se pasó una mano por el pelo, como si estuviera ordenando esos pensamientos que nunca dormían, por despreocupado que él pudiera parecer, y dejó escapar un suspiro lento. El día apenas habia empezado, pero ya tenía ese aire de peligro velado que siempre lo acompañaba. Una sonrisa ladeada, casi distraída, se dibujó en su rostro al mirar hacia la habitación.
El sonido de la ducha había cesado hacía tan siquiera unos segundos. El baño todavía seguía lleno de vapor y el espejo estaba empañado cuando Damon cruzó el umbral, con el cabello aún húmedo y pequeñas gotas deslizándose por su piel. No se había molestado en vestirse; la camiseta podía esperar. Esa mañana tampoco tenía prisa.
Se pasó una mano por el pelo, como si estuviera ordenando esos pensamientos que nunca dormían, por despreocupado que él pudiera parecer, y dejó escapar un suspiro lento. El día apenas habia empezado, pero ya tenía ese aire de peligro velado que siempre lo acompañaba. Una sonrisa ladeada, casi distraída, se dibujó en su rostro al mirar hacia la habitación.