La sentencia
Al entrar allí nadie lo vió flaquear ni lamentar lo que había hecho sino que se esmeró en vivir adecuadamente durante los primeros cinco años. Se alimentaba, se ejercitaba y desarrolló el gusto por cuidar plantas. Vivía alejado de los problemas que otros pudieran tener y se encerró completamente en su objetivo: cumplir la condena.  ...
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