Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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—Tras una jornada interminable donde las clases, los informes del consejo y los deberes del hogar parecieron confabularse contra su energía, el silencio del hogar finalmente recibió a Rio. La joven, que siempre se esforzaba por ser el pilar de la eficiencia, se permitió por fin soltar el peso de sus responsabilidades.

​Se dejó caer sobre el sofá con un suspiro largo, despojándose de la rigidez de su uniforme y de sus gafas, que ahora descansaban olvidadas sobre un libro abierto. Con el cabello ligeramente revuelto y vistiendo ropa cómoda que dejaba ver una faceta mucho más humana y relajada, Rio estiró sus piernas mientras sentía cómo la tensión abandonaba sus hombros. La luz suave que entraba por la ventana acariciaba su figura, subrayando ese breve instante de paz donde no tenía que ser la "presidenta perfecta" para nadie más que para ella misma.

​Una pequeña y cansada sonrisa se dibujó en sus labios mientras cerraba los ojos un momento, disfrutando del aroma del café recién hecho y del silencio. Por fin, el mundo podía esperar, este pequeño rincón de calma era su única prioridad.
—Tras una jornada interminable donde las clases, los informes del consejo y los deberes del hogar parecieron confabularse contra su energía, el silencio del hogar finalmente recibió a Rio. La joven, que siempre se esforzaba por ser el pilar de la eficiencia, se permitió por fin soltar el peso de sus responsabilidades. ​Se dejó caer sobre el sofá con un suspiro largo, despojándose de la rigidez de su uniforme y de sus gafas, que ahora descansaban olvidadas sobre un libro abierto. Con el cabello ligeramente revuelto y vistiendo ropa cómoda que dejaba ver una faceta mucho más humana y relajada, Rio estiró sus piernas mientras sentía cómo la tensión abandonaba sus hombros. La luz suave que entraba por la ventana acariciaba su figura, subrayando ese breve instante de paz donde no tenía que ser la "presidenta perfecta" para nadie más que para ella misma. ​Una pequeña y cansada sonrisa se dibujó en sus labios mientras cerraba los ojos un momento, disfrutando del aroma del café recién hecho y del silencio. Por fin, el mundo podía esperar, este pequeño rincón de calma era su única prioridad.
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