Darküs no entiende por qué siempre tiene que ser él el que dé el primer paso. El que demuestre, el que esté ahí, el que deje las cosas claras desde el principio. No le cuesta decir lo que siente, no le cuesta quedarse, no le cuesta intentarlo. Lo que le cuesta es hacerlo solo y no comprende por que todos callan.
Le gustaría que todo fuera más recíproco. Que no fuera siempre el mismo peso sobre sus hombros. Que alguien diera un paso hacia él sin que tuviera que pedirlo, por qué él ya lo habría dado. Porque cuando las cosas se dicen tardr, ya no sirven. Llegan como reproches, como cuentas pendientes que nunca fueron suyas por qué Darküs ya dejará de escuchar.
Ahí es cuando aprieta los puños, por rabia y por frustración. Porque estuvo, porque habló, porque avisó. Y aun así le reclaman. Le muestran sentimientos cuando ya no pueden cambiar nada, cuando el cansancio ya ha hecho mella y él ya no dará más primeros pasos, no subirá fotos, no iniciará la conversación, no mostrará más su afecto.
Solo quiere eso, reciprocidad. Quiere que si él da un paso, alguien camine a su lado. Ni delante, ni detrás, a la vez, a su lado. Es lo justo ¿No?
Le gustaría que todo fuera más recíproco. Que no fuera siempre el mismo peso sobre sus hombros. Que alguien diera un paso hacia él sin que tuviera que pedirlo, por qué él ya lo habría dado. Porque cuando las cosas se dicen tardr, ya no sirven. Llegan como reproches, como cuentas pendientes que nunca fueron suyas por qué Darküs ya dejará de escuchar.
Ahí es cuando aprieta los puños, por rabia y por frustración. Porque estuvo, porque habló, porque avisó. Y aun así le reclaman. Le muestran sentimientos cuando ya no pueden cambiar nada, cuando el cansancio ya ha hecho mella y él ya no dará más primeros pasos, no subirá fotos, no iniciará la conversación, no mostrará más su afecto.
Solo quiere eso, reciprocidad. Quiere que si él da un paso, alguien camine a su lado. Ni delante, ni detrás, a la vez, a su lado. Es lo justo ¿No?
Darküs no entiende por qué siempre tiene que ser él el que dé el primer paso. El que demuestre, el que esté ahí, el que deje las cosas claras desde el principio. No le cuesta decir lo que siente, no le cuesta quedarse, no le cuesta intentarlo. Lo que le cuesta es hacerlo solo y no comprende por que todos callan.
Le gustaría que todo fuera más recíproco. Que no fuera siempre el mismo peso sobre sus hombros. Que alguien diera un paso hacia él sin que tuviera que pedirlo, por qué él ya lo habría dado. Porque cuando las cosas se dicen tardr, ya no sirven. Llegan como reproches, como cuentas pendientes que nunca fueron suyas por qué Darküs ya dejará de escuchar.
Ahí es cuando aprieta los puños, por rabia y por frustración. Porque estuvo, porque habló, porque avisó. Y aun así le reclaman. Le muestran sentimientos cuando ya no pueden cambiar nada, cuando el cansancio ya ha hecho mella y él ya no dará más primeros pasos, no subirá fotos, no iniciará la conversación, no mostrará más su afecto.
Solo quiere eso, reciprocidad. Quiere que si él da un paso, alguien camine a su lado. Ni delante, ni detrás, a la vez, a su lado. Es lo justo ¿No?