— Bienvenida estás a mi humilde morada, deja que te cargue un rato. Te prometo que la pasaremos bien, demasiado. Mas, una vez que estés entre mis brazos... —
El hombre, decidido y con fiereza en su mirada, esbozaría una tenue sonrisa pícara antes de emitir sus siguientes palabras.
— Te mostraré por qué desearás venir seguido... —
El hombre, decidido y con fiereza en su mirada, esbozaría una tenue sonrisa pícara antes de emitir sus siguientes palabras.
— Te mostraré por qué desearás venir seguido... —
— Bienvenida estás a mi humilde morada, deja que te cargue un rato. Te prometo que la pasaremos bien, demasiado. Mas, una vez que estés entre mis brazos... —
El hombre, decidido y con fiereza en su mirada, esbozaría una tenue sonrisa pícara antes de emitir sus siguientes palabras.
— Te mostraré por qué desearás venir seguido... —