Dicen que el Valhalla es un banquete eterno, pero yo solo veo una silla vacía que nadie podrá ocupar. Me queda su voz en los susurros del viento y el peso de su sabiduría en mi frente. Abuela, el trueno de mi padre es demasiado fuerte para mi duelo, y el silencio de mi tío es demasiado pesado. Ojalá me hubieras enseñado a decir adiós con la misma gracia con la que viviste.
Dicen que el Valhalla es un banquete eterno, pero yo solo veo una silla vacía que nadie podrá ocupar. Me queda su voz en los susurros del viento y el peso de su sabiduría en mi frente. Abuela, el trueno de mi padre es demasiado fuerte para mi duelo, y el silencio de mi tío es demasiado pesado. Ojalá me hubieras enseñado a decir adiós con la misma gracia con la que viviste.