Sin correa, pero atada. Sin dueño, pero leal. Es extraño cómo funciona la libertad cuando lo único que quieres es que alguien venga y te de una pizza.
¿Vienes al café hoy? Prometo no morder... fuerte.
¿Vienes al café hoy? Prometo no morder... fuerte.
Sin correa, pero atada. Sin dueño, pero leal. Es extraño cómo funciona la libertad cuando lo único que quieres es que alguien venga y te de una pizza.
¿Vienes al café hoy? Prometo no morder... fuerte.