Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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​ Nami con una ligera brisa marina acariciando su cabello, suspira satisfecha mientras se sube con agilidad a la escalera de madera. El sol de la mañana ilumina el pequeño huerto de mandarinas en la cubierta del Thousand Sunny, sus hojas verdes brillando y los frutos anaranjados resplandeciendo como pequeñas joyas.—

​Ahhh... Nada como un poco de paz y tranquilidad para empezar el día. Y nada como mis preciosas mandarinas para levantar el ánimo.

​—Con una sonrisa dulce, extiende una mano experta y selecciona una mandarina perfectamente madura, girándola suavemente para desprenderla de la rama. La deposita con cuidado en la canasta que lleva colgada del brazo, el sonido de los frutos chocando suavemente entre sí es casi una melodía. Por un momento, se queda observando el mar azul infinito, la brisa salada llenando sus pulmones, antes de volver a concentrarse en su tarea con una determinación gentil.—

​Espero que Luffy no intente robarlas todas de nuevo... ¡Estas son para la venta y para mi jugo de la tarde! No voy a dejar que se las coma de un solo bocado.

​—Una pequeña risa escapa de sus labios mientras continúa recolectando, sumergida en la familiar y reconfortante rutina, disfrutando de la calma antes de que la próxima aventura los arrastre.—
—🍊​ Nami con una ligera brisa marina acariciando su cabello, suspira satisfecha mientras se sube con agilidad a la escalera de madera. El sol de la mañana ilumina el pequeño huerto de mandarinas en la cubierta del Thousand Sunny, sus hojas verdes brillando y los frutos anaranjados resplandeciendo como pequeñas joyas.— ​Ahhh... Nada como un poco de paz y tranquilidad para empezar el día. Y nada como mis preciosas mandarinas para levantar el ánimo. ​—Con una sonrisa dulce, extiende una mano experta y selecciona una mandarina perfectamente madura, girándola suavemente para desprenderla de la rama. La deposita con cuidado en la canasta que lleva colgada del brazo, el sonido de los frutos chocando suavemente entre sí es casi una melodía. Por un momento, se queda observando el mar azul infinito, la brisa salada llenando sus pulmones, antes de volver a concentrarse en su tarea con una determinación gentil.— ​Espero que Luffy no intente robarlas todas de nuevo... ¡Estas son para la venta y para mi jugo de la tarde! No voy a dejar que se las coma de un solo bocado. ​—Una pequeña risa escapa de sus labios mientras continúa recolectando, sumergida en la familiar y reconfortante rutina, disfrutando de la calma antes de que la próxima aventura los arrastre.—
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