El desapego puede ser una herramienta personal, y el silencio una respuesta en sí misma. Pero reconocer cómo esas elecciones impactan emocionalmente en otros también es parte de la madurez afectiva. A veces no se trata de prometer, sino de ser honestos con lo que sí y lo que no podemos ofrecer.
El desapego puede ser una herramienta personal, y el silencio una respuesta en sí misma. Pero reconocer cómo esas elecciones impactan emocionalmente en otros también es parte de la madurez afectiva. A veces no se trata de prometer, sino de ser honestos con lo que sí y lo que no podemos ofrecer.