·El chico de pequeña altura
vagaba por la extensa y
transitada calle como si fue-
ra una sombra. Su cabello
negro azabache, corto y en-
marañado, caía sin orden
sobre su pequeño rostro
pálido, oculto bajo prendas de
ropa oscuras de estilo urbano,
demasiado grandes para su
pequeño cuerpo. Caminaba
sin prisa, con una bolsa blanca
colgando de su brazo, como si
en realidad no tuviera a dónde
ir. De su interior sacaba papas
fritas con manos torpes,
comiéndolas sin cuidado,
dejando grasa y migajas
pegadas en sus labios;
masticaba en silencio mie-
ntras las personas en la calle
lo ignoran o lo miraban con
disgusto y susurraban cosas,
como si su presencia no
importara o les repugnara·

(Que día tan aburrido ... )
·El chico de pequeña altura vagaba por la extensa y transitada calle como si fue- ra una sombra. Su cabello negro azabache, corto y en- marañado, caía sin orden sobre su pequeño rostro pálido, oculto bajo prendas de ropa oscuras de estilo urbano, demasiado grandes para su pequeño cuerpo. Caminaba sin prisa, con una bolsa blanca colgando de su brazo, como si en realidad no tuviera a dónde ir. De su interior sacaba papas fritas con manos torpes, comiéndolas sin cuidado, dejando grasa y migajas pegadas en sus labios; masticaba en silencio mie- ntras las personas en la calle lo ignoran o lo miraban con disgusto y susurraban cosas, como si su presencia no importara o les repugnara· (Que día tan aburrido ... )
Me gusta
1
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados