— ¡Maldita sea! —Su entrecejo se frunció y su quijada se apretó. Era el tercer latte del día que no le quedaba bien.
Tenía toda la mañana distraído, con una sensación rarísima en el pecho. Miró la leche mal formarse en la taza, optando mejor por vaciar todo en un vaso desechable y ponerle una tapa.
— Necesito tomarme un descanso de esto...—Susurró, dejando sobre la barra la bebida, para luego dirigirse a la salida trasera, dejando el mandil colgado en la puerta e instrucciones en su ausencia.
Tenía toda la mañana distraído, con una sensación rarísima en el pecho. Miró la leche mal formarse en la taza, optando mejor por vaciar todo en un vaso desechable y ponerle una tapa.
— Necesito tomarme un descanso de esto...—Susurró, dejando sobre la barra la bebida, para luego dirigirse a la salida trasera, dejando el mandil colgado en la puerta e instrucciones en su ausencia.
— ¡Maldita sea! —Su entrecejo se frunció y su quijada se apretó. Era el tercer latte del día que no le quedaba bien.
Tenía toda la mañana distraído, con una sensación rarísima en el pecho. Miró la leche mal formarse en la taza, optando mejor por vaciar todo en un vaso desechable y ponerle una tapa.
— Necesito tomarme un descanso de esto...—Susurró, dejando sobre la barra la bebida, para luego dirigirse a la salida trasera, dejando el mandil colgado en la puerta e instrucciones en su ausencia.