En el silencio del alba Jaime había salido del molino con un objetivo claro.
No tarda mucho en cumplir dicho objetivo, tan raudo es que si ausencia no es percibida por su, en aquellos momentos, compañera.
Con una cuerda ata las flores silvestres recogidas, las cuales aún muestran gotas de rocío, y espera de forma paciente a que Daenerys abra los ojos.
— Nadie debería pasar un día así lejos de sus seres queridos, y vos lo iniciais al lado de un enemigo, pero haciendo honor a nuestra tregua y a la caballerosidad, feliz día del nombre, Daenerys.
Mientras habla le tiende el improvisado ramo que ya ha perfumado toda la estancia.
No tarda mucho en cumplir dicho objetivo, tan raudo es que si ausencia no es percibida por su, en aquellos momentos, compañera.
Con una cuerda ata las flores silvestres recogidas, las cuales aún muestran gotas de rocío, y espera de forma paciente a que Daenerys abra los ojos.
— Nadie debería pasar un día así lejos de sus seres queridos, y vos lo iniciais al lado de un enemigo, pero haciendo honor a nuestra tregua y a la caballerosidad, feliz día del nombre, Daenerys.
Mientras habla le tiende el improvisado ramo que ya ha perfumado toda la estancia.
En el silencio del alba Jaime había salido del molino con un objetivo claro.
No tarda mucho en cumplir dicho objetivo, tan raudo es que si ausencia no es percibida por su, en aquellos momentos, compañera.
Con una cuerda ata las flores silvestres recogidas, las cuales aún muestran gotas de rocío, y espera de forma paciente a que Daenerys abra los ojos.
— Nadie debería pasar un día así lejos de sus seres queridos, y vos lo iniciais al lado de un enemigo, pero haciendo honor a nuestra tregua y a la caballerosidad, feliz día del nombre, Daenerys.
Mientras habla le tiende el improvisado ramo que ya ha perfumado toda la estancia.