Llevaba más de una hora sentado allí, con los brazos cruzados, mirando la puerta de piedra frente a él. La luz del mediodía se filtraba por las grietas del techo del templo, y ni un solo paso, ni un susurro, ni el eco de una voz se escuchaba.
—Mmm... seguro se retrasaron.
Murmuró al principio, con algo de optimismo.
Diez minutos después, su expresión ya se había endurecido.
Treinta minutos más tarde, había repasado tres veces el tablón en su cabeza.
Y una hora después... ya estaba convencido de que el “Gran Grupo Explorador de la Mazmorra de las Ruinas Antiguas” solo existía en la imaginación del idiota que lo escribió.
Miró su daga, luego al techo semidestruido.
— Bueno... supongo que oficialmente soy el grupo completo. Últimamente todos me hacen esperar…
Murmuró nuevamente, rascándose la nuca.
— Primero el contrabandista, luego el noble, ahora esto… ¿Acaso el mundo quiere decirme algo?
Parecía estar cayendo en la locura, ahora hablaba solo más que nunca y hasta los animales que pasaban se quedaban viéndole raro.
—Mmm... seguro se retrasaron.
Murmuró al principio, con algo de optimismo.
Diez minutos después, su expresión ya se había endurecido.
Treinta minutos más tarde, había repasado tres veces el tablón en su cabeza.
Y una hora después... ya estaba convencido de que el “Gran Grupo Explorador de la Mazmorra de las Ruinas Antiguas” solo existía en la imaginación del idiota que lo escribió.
Miró su daga, luego al techo semidestruido.
— Bueno... supongo que oficialmente soy el grupo completo. Últimamente todos me hacen esperar…
Murmuró nuevamente, rascándose la nuca.
— Primero el contrabandista, luego el noble, ahora esto… ¿Acaso el mundo quiere decirme algo?
Parecía estar cayendo en la locura, ahora hablaba solo más que nunca y hasta los animales que pasaban se quedaban viéndole raro.
Llevaba más de una hora sentado allí, con los brazos cruzados, mirando la puerta de piedra frente a él. La luz del mediodía se filtraba por las grietas del techo del templo, y ni un solo paso, ni un susurro, ni el eco de una voz se escuchaba.
—Mmm... seguro se retrasaron.
Murmuró al principio, con algo de optimismo.
Diez minutos después, su expresión ya se había endurecido.
Treinta minutos más tarde, había repasado tres veces el tablón en su cabeza.
Y una hora después... ya estaba convencido de que el “Gran Grupo Explorador de la Mazmorra de las Ruinas Antiguas” solo existía en la imaginación del idiota que lo escribió.
Miró su daga, luego al techo semidestruido.
— Bueno... supongo que oficialmente soy el grupo completo. Últimamente todos me hacen esperar…
Murmuró nuevamente, rascándose la nuca.
— Primero el contrabandista, luego el noble, ahora esto… ¿Acaso el mundo quiere decirme algo?
Parecía estar cayendo en la locura, ahora hablaba solo más que nunca y hasta los animales que pasaban se quedaban viéndole raro.