— Nell... —se detuvo a su lado; a pocos centímetros de la Arrancar. Su voz fue un susurro apenas audible. Ni siquiera fue capaz de hacer contacto visual, su ceño ligeramente fruncido resaltaba la pena que sentía.
— Lamento lo que ha pasado últimamente. No debí permitir que mis problemas con los Viltrumitas también te arrastren a ti. Soy un gran idiota.
— Lamento lo que ha pasado últimamente. No debí permitir que mis problemas con los Viltrumitas también te arrastren a ti. Soy un gran idiota.
— Nell... —se detuvo a su lado; a pocos centímetros de la Arrancar. Su voz fue un susurro apenas audible. Ni siquiera fue capaz de hacer contacto visual, su ceño ligeramente fruncido resaltaba la pena que sentía.
— Lamento lo que ha pasado últimamente. No debí permitir que mis problemas con los Viltrumitas también te arrastren a ti. Soy un gran idiota.