Hebe… Que hablen los dioses, que murmuren los hombres y que tiemble el Olimpo si quiere… me da igual...
*Suspira y sonríe mirando su bello rostro, para luego perderse en esos brillantes ojos color miel*
Desde el instante en que tus ojos tocaron los míos, el mundo dejó de tener dueño. No fue Zeus, ni Apolo, ni ningún rey el que me robó la voluntad, fuiste tú.
*De su espalda saca un lirio blanco como la pureza que representa la diosa*
Te lo digo sin tanto rodeo no pienso soltarte. No quiero ser un nombre más en tu vida, quiero ser el único que pronuncies cuando sonrías, el único que recuerdes cuando caiga la noche.
Y si algún día preguntan a quién pertenece la risa más hermosa del Olimpo y del mundo, que sepan la respuesta es a mí Paris de Troya...
Porque hoy... Hebe, te declaro mía… no como quien encierra, sino como quien se entrega entero para siempre, en esta tierra, en el Hades o el Olimpo... Nada me alejara de ver su hermosa sonrisa que evoca una amplia alegría.
*Suspira y sonríe mirando su bello rostro, para luego perderse en esos brillantes ojos color miel*
Desde el instante en que tus ojos tocaron los míos, el mundo dejó de tener dueño. No fue Zeus, ni Apolo, ni ningún rey el que me robó la voluntad, fuiste tú.
*De su espalda saca un lirio blanco como la pureza que representa la diosa*
Te lo digo sin tanto rodeo no pienso soltarte. No quiero ser un nombre más en tu vida, quiero ser el único que pronuncies cuando sonrías, el único que recuerdes cuando caiga la noche.
Y si algún día preguntan a quién pertenece la risa más hermosa del Olimpo y del mundo, que sepan la respuesta es a mí Paris de Troya...
Porque hoy... Hebe, te declaro mía… no como quien encierra, sino como quien se entrega entero para siempre, en esta tierra, en el Hades o el Olimpo... Nada me alejara de ver su hermosa sonrisa que evoca una amplia alegría.
Hebe… Que hablen los dioses, que murmuren los hombres y que tiemble el Olimpo si quiere… me da igual...
*Suspira y sonríe mirando su bello rostro, para luego perderse en esos brillantes ojos color miel*
Desde el instante en que tus ojos tocaron los míos, el mundo dejó de tener dueño. No fue Zeus, ni Apolo, ni ningún rey el que me robó la voluntad, fuiste tú.
*De su espalda saca un lirio blanco como la pureza que representa la diosa*
Te lo digo sin tanto rodeo no pienso soltarte. No quiero ser un nombre más en tu vida, quiero ser el único que pronuncies cuando sonrías, el único que recuerdes cuando caiga la noche.
Y si algún día preguntan a quién pertenece la risa más hermosa del Olimpo y del mundo, que sepan la respuesta es a mí Paris de Troya...
Porque hoy... Hebe, te declaro mía… no como quien encierra, sino como quien se entrega entero para siempre, en esta tierra, en el Hades o el Olimpo... Nada me alejara de ver su hermosa sonrisa que evoca una amplia alegría.