Me han arrancado tanto que ya no sé qué queda de mí, me siento usado, exprimido hasta los huesos, como si mi valor estuviera solo en lo que puedo dar y no en lo que soy. Dentro de mí no hay calma, hay un vacío que late como un tambor sordo, que me devora, y aunque parezca hueco, en el fondo arde, una rabia muda que me quema por dentro. No soy un juguete, no soy una sombra, pero así me dejaron, vacío, con los puños apretados y los dientes listos, porque sé que el día que ese vacío se rompa, no quedará nada que pueda detenerme.
Me han arrancado tanto que ya no sé qué queda de mí, me siento usado, exprimido hasta los huesos, como si mi valor estuviera solo en lo que puedo dar y no en lo que soy. Dentro de mí no hay calma, hay un vacío que late como un tambor sordo, que me devora, y aunque parezca hueco, en el fondo arde, una rabia muda que me quema por dentro. No soy un juguete, no soy una sombra, pero así me dejaron, vacío, con los puños apretados y los dientes listos, porque sé que el día que ese vacío se rompa, no quedará nada que pueda detenerme.
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