La noche anterior se había pasado en vela, cuidando la cubierta mientras los demás descansaban. Con el amanecer, ya no pudo más. Sanji se acomodó en la hamaca, cerró los ojos apenas un instante… y el sueño lo venció sin remedio.
La noche anterior se había pasado en vela, cuidando la cubierta mientras los demás descansaban. Con el amanecer, ya no pudo más. Sanji se acomodó en la hamaca, cerró los ojos apenas un instante… y el sueño lo venció sin remedio.