La sonrisa de Sarah estaba iluminada por una mezcla de ternura y picardía cuando se acercó a su tío. Sus pasos eran ligeros, pero la emoción que llevaba en el pecho pesaba más que cualquier secreto. Se detuvo frente a él, con los brazos cruzados y un brillo juguetón en los ojos.

—Así que… el lobo solitario de la familia ya no es tan solitario —comentó, con un tono que era mitad broma y mitad cariño verdadero. Fingió estar seria, pero pronto dejó escapar una risita que delataba lo orgullosa que se sentía—. ¡Felicidades, tío Buck!

Con suavidad, le dio un golpecito amistoso en el brazo metálico y luego bajó un poco la voz, como si compartiera una confidencia.

—No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo… al menos por ahora —añadió con un guiño, antes de inclinarse hacia él, como si conspirara—. Pero ya sabes que tarde o temprano papá va a descubrirlo.

Dio un paso atrás, observándolo con cariño sincero, y con esa chispa de hermanita menor orgullosa, agregó en un susurro travieso:

—La próxima vez, quiero conocerla yo primero. No vaya a ser que intente quitarme el puesto de tu favorita.

Sarah rió bajito, esperando la reacción de su tío, con el corazón lleno de alegría por verlo tan feliz.
La sonrisa de Sarah estaba iluminada por una mezcla de ternura y picardía cuando se acercó a su tío. Sus pasos eran ligeros, pero la emoción que llevaba en el pecho pesaba más que cualquier secreto. Se detuvo frente a él, con los brazos cruzados y un brillo juguetón en los ojos. —Así que… el lobo solitario de la familia ya no es tan solitario —comentó, con un tono que era mitad broma y mitad cariño verdadero. Fingió estar seria, pero pronto dejó escapar una risita que delataba lo orgullosa que se sentía—. ¡Felicidades, tío Buck! Con suavidad, le dio un golpecito amistoso en el brazo metálico y luego bajó un poco la voz, como si compartiera una confidencia. —No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo… al menos por ahora —añadió con un guiño, antes de inclinarse hacia él, como si conspirara—. Pero ya sabes que tarde o temprano papá va a descubrirlo. Dio un paso atrás, observándolo con cariño sincero, y con esa chispa de hermanita menor orgullosa, agregó en un susurro travieso: —La próxima vez, quiero conocerla yo primero. No vaya a ser que intente quitarme el puesto de tu favorita. Sarah rió bajito, esperando la reacción de su tío, con el corazón lleno de alegría por verlo tan feliz.
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