| 饾悅饾悋饾悁饾悘饾悡饾悇饾悜 饾煄饾煆 : 饾暯饾枈饾枈饾枔饾枅饾枤饾枈饾枔饾枡饾枟饾枖. |

La noche estaba espesa, cargada de silencio. Entre la bruma oscura, la figura de Stella emergió con la calma de un suspiro que nadie pidió, envuelta en aquel manto de sombras que parecía tener vida propia. Su cabellera caía como un río negro hasta perderse en la neblina, y cada paso suyo resonaba como si la tierra misma lo recordara.

Entonces lo vio. De pie, en medio de aquel escenario muerto, estaba él. El italiano. El antiguo contratista. Aquel con quien había sellado palabras que el tiempo no borró, aunque ella había jurado no volver. Su rostro seguía marcado por la arrogancia de los que sobrevivieron a demasiado, aunque en sus ojos aún latía esa chispa inconfundible de alguien que una vez había osado mirar a la Muerte sin bajar la cabeza.

Stella entrecerró los ojos, y una sonrisa delgada se curvó en sus labios.

—Vaya… —susurró, su voz serpenteando en el aire, tan suave como cruel— pensé que el tiempo o la pólvora ya se habrían encargado de ti.

Avanzó unos pasos, lenta, como si no hubiera prisa en reclamar lo que era suyo.

—Y sin embargo, aquí estás… —agregó con un dejo de ironía, ladeando apenas la cabeza— sobreviviendo a tu propia condena.

La sombra de su manto se extendió, abrazando el suelo, como si el mismo purgatorio aguardara la respuesta de aquel hombre que una vez tuvo el atrevimiento de pactar con ella.

— 饾悡饾悶 饾悶饾惂饾悳饾惃饾惂饾惌饾惈é, 饾惄饾悶饾惇饾惍饾悶ñ饾惃. 饾悡饾悶 饾悶饾惂饾悳饾惃饾惂饾惌饾惈é ~
| 饾悅饾悋饾悁饾悘饾悡饾悇饾悜 饾煄饾煆 : 饾暯饾枈饾枈饾枔饾枅饾枤饾枈饾枔饾枡饾枟饾枖. | La noche estaba espesa, cargada de silencio. Entre la bruma oscura, la figura de Stella emergió con la calma de un suspiro que nadie pidió, envuelta en aquel manto de sombras que parecía tener vida propia. Su cabellera caía como un río negro hasta perderse en la neblina, y cada paso suyo resonaba como si la tierra misma lo recordara. Entonces lo vio. De pie, en medio de aquel escenario muerto, estaba él. El italiano. El antiguo contratista. Aquel con quien había sellado palabras que el tiempo no borró, aunque ella había jurado no volver. Su rostro seguía marcado por la arrogancia de los que sobrevivieron a demasiado, aunque en sus ojos aún latía esa chispa inconfundible de alguien que una vez había osado mirar a la Muerte sin bajar la cabeza. Stella entrecerró los ojos, y una sonrisa delgada se curvó en sus labios. —Vaya… —susurró, su voz serpenteando en el aire, tan suave como cruel— pensé que el tiempo o la pólvora ya se habrían encargado de ti. Avanzó unos pasos, lenta, como si no hubiera prisa en reclamar lo que era suyo. —Y sin embargo, aquí estás… —agregó con un dejo de ironía, ladeando apenas la cabeza— sobreviviendo a tu propia condena. La sombra de su manto se extendió, abrazando el suelo, como si el mismo purgatorio aguardara la respuesta de aquel hombre que una vez tuvo el atrevimiento de pactar con ella. — 饾悡饾悶 饾悶饾惂饾悳饾惃饾惂饾惌饾惈é, 饾惄饾悶饾惇饾惍饾悶ñ饾惃. 饾悡饾悶 饾悶饾惂饾悳饾惃饾惂饾惌饾惈é ~
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