Cierro los ojos y recuerdo el cielo…
Aquel lugar donde no había sufrimiento ni sombra alguna. Solo quedaba la paz, la inocencia y un aroma imposible de olvidar. Pero he aprendido que la tierra no es solo castigo. Aquí también habitan corazones nobles, inocentes, víctimas de un destino que no eligieron.
Haber sido desterrada del cielo me hizo entender que incluso lejos de la luz divina, el amor verdadero sigue siendo un pedazo de cielo en la tierra.
Aquel lugar donde no había sufrimiento ni sombra alguna. Solo quedaba la paz, la inocencia y un aroma imposible de olvidar. Pero he aprendido que la tierra no es solo castigo. Aquí también habitan corazones nobles, inocentes, víctimas de un destino que no eligieron.
Haber sido desterrada del cielo me hizo entender que incluso lejos de la luz divina, el amor verdadero sigue siendo un pedazo de cielo en la tierra.
Cierro los ojos y recuerdo el cielo…
Aquel lugar donde no había sufrimiento ni sombra alguna. Solo quedaba la paz, la inocencia y un aroma imposible de olvidar. Pero he aprendido que la tierra no es solo castigo. Aquí también habitan corazones nobles, inocentes, víctimas de un destino que no eligieron.
Haber sido desterrada del cielo me hizo entender que incluso lejos de la luz divina, el amor verdadero sigue siendo un pedazo de cielo en la tierra.