—¡Oye! ¡Creo que debo felicitarte! Golpeas tan fuerte como un algodón. No obstante, la próxima vez evita salpicar tu propia sangre al projimo; es antihigienico, bebé.
—¡Oye! ¡Creo que debo felicitarte! Golpeas tan fuerte como un algodón. No obstante, la próxima vez evita salpicar tu propia sangre al projimo; es antihigienico, bebé.
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