« Sangre nueva, rostros ausentes.
Carne fresca, almas diferentes.
Hambre... Hambre...
¿Qué hacer, si ante mí se abre? »

El ruido de un grotesco, animalesco roer de su boca emanaba. Un hueso, podía pensarse, masticaba. Pero era simplemente la rama de un árbol que, casi con exageración premeditada, crujía y sollozaba.
« Sangre nueva, rostros ausentes. Carne fresca, almas diferentes. Hambre... Hambre... ¿Qué hacer, si ante mí se abre? » El ruido de un grotesco, animalesco roer de su boca emanaba. Un hueso, podía pensarse, masticaba. Pero era simplemente la rama de un árbol que, casi con exageración premeditada, crujía y sollozaba.
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