"Nada podía hacerse,
Es el destino y no hay que meterse".
¿Cuántas veces se había dicho a sí mismo esas palabras? ¿Cuántas veces había buscado alivio y refugio en la comodidad de la resignación?
Impotentes, débiles, simples motas de polvo que el viento arrastra. ¿Qué somos, si no eso? ¿A qué más aspirar, si no a eso? ¿A qué más culpar, si no a eso?
Nada puede hacerse.
Es el destino y no hay que meterse".
¿Cuántas veces se había dicho a sí mismo esas palabras? ¿Cuántas veces había buscado alivio y refugio en la comodidad de la resignación?
Impotentes, débiles, simples motas de polvo que el viento arrastra. ¿Qué somos, si no eso? ¿A qué más aspirar, si no a eso? ¿A qué más culpar, si no a eso?
Nada puede hacerse.
"Nada podía hacerse,
Es el destino y no hay que meterse".
¿Cuántas veces se había dicho a sí mismo esas palabras? ¿Cuántas veces había buscado alivio y refugio en la comodidad de la resignación?
Impotentes, débiles, simples motas de polvo que el viento arrastra. ¿Qué somos, si no eso? ¿A qué más aspirar, si no a eso? ¿A qué más culpar, si no a eso?
Nada puede hacerse.

