Tal vez sus palabras no estaban contestando a nada, pero muy fuera de la casa, una gran oleada de aurora boreal de colores iluminó los cielos. Mientras destellos dorados caen a la tierra, cayendo sobre todos una lluvia de euforia, alegría y vitalidad. Pues la Diosa Hebe, estaba sintiendo su primer gran explosión monumental de colores y luces a raíz de su estado emocional. Al estar con Hikaru.
Tal vez sus palabras no estaban contestando a nada, pero muy fuera de la casa, una gran oleada de aurora boreal de colores iluminó los cielos. Mientras destellos dorados caen a la tierra, cayendo sobre todos una lluvia de euforia, alegría y vitalidad. Pues la Diosa Hebe, estaba sintiendo su primer gran explosión monumental de colores y luces a raíz de su estado emocional. Al estar con Hikaru.
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