— La verdad, señor, me gusta venir a su tienda sólo para verlo a usted. —
Era una tiendita de barrio, propiedad de un matrimonio de viejitos. Pero su peculiaridad y lo llamativo de ésta era la mascota de éstos; un Shiba inu que cada tercer día vestía una corbata de un color distinto y se acercaba al aparador para ladrarle a los clientes a modo de bienvenida.
— Voy a querer tres tubitos de Churu y un paquete grande de Mugicha, por favor. ~ —
Era una tiendita de barrio, propiedad de un matrimonio de viejitos. Pero su peculiaridad y lo llamativo de ésta era la mascota de éstos; un Shiba inu que cada tercer día vestía una corbata de un color distinto y se acercaba al aparador para ladrarle a los clientes a modo de bienvenida.
— Voy a querer tres tubitos de Churu y un paquete grande de Mugicha, por favor. ~ —
— La verdad, señor, me gusta venir a su tienda sólo para verlo a usted. —
Era una tiendita de barrio, propiedad de un matrimonio de viejitos. Pero su peculiaridad y lo llamativo de ésta era la mascota de éstos; un Shiba inu que cada tercer día vestía una corbata de un color distinto y se acercaba al aparador para ladrarle a los clientes a modo de bienvenida.
— Voy a querer tres tubitos de Churu y un paquete grande de Mugicha, por favor. ~ —

