Cuando era un monje novicio, mi segundo maestro tuvo mucha paciencia conmigo cuando mataba sin pensar a los yaoguais (demonios) que pretendían lastimarlo, claro que me castigaba Ahahaha!.
Cuando era un monje novicio, mi segundo maestro tuvo mucha paciencia conmigo cuando mataba sin pensar a los yaoguais (demonios) que pretendían lastimarlo, claro que me castigaba Ahahaha!.
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