— ¿Lista para otra noche de trabajar como nana de borrachos y mafiosillos de quinta? —
Decir que no estaba un poquitín aburrida del mismo espectro de visitantes, sería mentir. Pero si algo de bueno tenía la rutina en el Eclair Hostess Club, es que menos probabilidad había de que se suscitase alguna trifulca, balacera o esas cosas que acostumbran suceder en los negocios frecuentados y regenteados por la yakuza. Y eso ya era una ganancia.
Después de acomodarse el flequillo, compuso una sonrisilla mientras se miraba al espejo.
—Sí, lista. Vámonos. ~ —
Decir que no estaba un poquitín aburrida del mismo espectro de visitantes, sería mentir. Pero si algo de bueno tenía la rutina en el Eclair Hostess Club, es que menos probabilidad había de que se suscitase alguna trifulca, balacera o esas cosas que acostumbran suceder en los negocios frecuentados y regenteados por la yakuza. Y eso ya era una ganancia.
Después de acomodarse el flequillo, compuso una sonrisilla mientras se miraba al espejo.
—Sí, lista. Vámonos. ~ —
— ¿Lista para otra noche de trabajar como nana de borrachos y mafiosillos de quinta? —
Decir que no estaba un poquitín aburrida del mismo espectro de visitantes, sería mentir. Pero si algo de bueno tenía la rutina en el Eclair Hostess Club, es que menos probabilidad había de que se suscitase alguna trifulca, balacera o esas cosas que acostumbran suceder en los negocios frecuentados y regenteados por la yakuza. Y eso ya era una ganancia.
Después de acomodarse el flequillo, compuso una sonrisilla mientras se miraba al espejo.
—Sí, lista. Vámonos. ~ —