Pᴏᴄᴏs ᴍᴇsᴇs ᴅᴇ ᴍᴜᴇʀᴛᴀ

Hace poco había muerto, todavía no podía asimilarlo, era todo nuevo. Su cuerpo fantasmal tenía su forma antes de morir, pero no era su cuerpo real. Por alguna razón todavía se le odia tocar, pero su piel congelada. Las caricias ya no se podían dar a menudo, los niños sentían algo raro en ella y solo huían.

. . .

Era por la tarde. Estaba ya cansada de ser seguida por aquellos espectros femeninos, parecían no tener a quien seguir y optaron a pegarse a ella como un koala a su tronco.

«—Señorita, está lista vuestra filosa espada.»

Anunciaba una de las fantasmas mientras arreglaba sus ropas. No iba a ser grosera con ella, siempre la trataban como una reina, sirviéndole el té sin importar la hora, le lavaban sus ropajes sin siquiera pedirlo y su cabello siempre se encontraba cuidado.

«—Gracias Xiaochen —»

Observó desde su lugar la espada, sonriendo. La espada de su difunto hermano le provocaba todas esas emociones, que, como muerta no debía sentir.
Pᴏᴄᴏs ᴍᴇsᴇs ᴅᴇ ᴍᴜᴇʀᴛᴀ Hace poco había muerto, todavía no podía asimilarlo, era todo nuevo. Su cuerpo fantasmal tenía su forma antes de morir, pero no era su cuerpo real. Por alguna razón todavía se le odia tocar, pero su piel congelada. Las caricias ya no se podían dar a menudo, los niños sentían algo raro en ella y solo huían. . . . Era por la tarde. Estaba ya cansada de ser seguida por aquellos espectros femeninos, parecían no tener a quien seguir y optaron a pegarse a ella como un koala a su tronco. «—Señorita, está lista vuestra filosa espada.» Anunciaba una de las fantasmas mientras arreglaba sus ropas. No iba a ser grosera con ella, siempre la trataban como una reina, sirviéndole el té sin importar la hora, le lavaban sus ropajes sin siquiera pedirlo y su cabello siempre se encontraba cuidado. «—Gracias Xiaochen —» Observó desde su lugar la espada, sonriendo. La espada de su difunto hermano le provocaba todas esas emociones, que, como muerta no debía sentir.
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