— No puedo regresar así a casa, necesito calmarme... —
Desde la azotea del hospital, Sada intentaba asimilar la realidad.
Las noticias médicas no habían sido favorables; el estado de su madre se había deteriorado drásticamente los últimos días y ante un pronóstico poco optimista, los doctores a su cargo comenzaban a plantearle la idea de despedirse de ella y desconectarla para darle descanso.
¿Debía tomar una decisión tan fuerte a la ligera?
— Ay... Mamá, tienes que irte, pero... No tengo la fuerza para soltarte... Te vas y ni siquiera podremos despedirnos como se debe... —
Desde la azotea del hospital, Sada intentaba asimilar la realidad.
Las noticias médicas no habían sido favorables; el estado de su madre se había deteriorado drásticamente los últimos días y ante un pronóstico poco optimista, los doctores a su cargo comenzaban a plantearle la idea de despedirse de ella y desconectarla para darle descanso.
¿Debía tomar una decisión tan fuerte a la ligera?
— Ay... Mamá, tienes que irte, pero... No tengo la fuerza para soltarte... Te vas y ni siquiera podremos despedirnos como se debe... —
— No puedo regresar así a casa, necesito calmarme... —
Desde la azotea del hospital, Sada intentaba asimilar la realidad.
Las noticias médicas no habían sido favorables; el estado de su madre se había deteriorado drásticamente los últimos días y ante un pronóstico poco optimista, los doctores a su cargo comenzaban a plantearle la idea de despedirse de ella y desconectarla para darle descanso.
¿Debía tomar una decisión tan fuerte a la ligera?
— Ay... Mamá, tienes que irte, pero... No tengo la fuerza para soltarte... Te vas y ni siquiera podremos despedirnos como se debe... —

