El ser metálico caminaba con pasos fluidos, como si su cuerpo estuviera hecho de mercurio vivo. Su superficie reflejaba el entorno, distorsionando la pradera en ondas líquidas con cada movimiento. No tenía rasgos definidos, salvo dos ojos profundos como el vacío, y una voz que resonaba más en la mente que en los oídos. Ghost, con las manos en los bolsillos y su típica sonrisa ladeada, caminaba a su lado sin prisa.
El ser detuvo su avance por un momento, contemplando la vastedad del paisaje.
~ No esperaba encontrar a alguien como tú aquí.
Ghost arqueó una ceja y giró el rostro hacia él con una media sonrisa.
—¿Alguien como yo? Oh, claro. Un guía para los extraviados. Un loco con el cabello naranja que habla demasiado. Un ser que no encaja ni aquí ni allá.
El ente emitió un sonido que se asemejaba a un eco distante, casi como una risa sin emoción.
~ No. Alguien que aún mira la existencia con asombro.
Ghost inclinó la cabeza, su expresión volviéndose más analítica.
—Bueno, alguien tiene que hacerlo. Tú, en cambio… pareces agotado.
El ser mantuvo su postura, pero la superficie de su cuerpo onduló lentamente, como si hubiera soltado un suspiro sin tener pulmones.
~ No de la existencia… sino de su repetición. He visto civilizaciones alzarse y colapsar, estrellas nacer y morir. He visto cada historia comenzar y terminar, una y otra vez.
Ghost silbó con fingida admiración y le dio un leve codazo en el costado metálico, provocando un eco vibrante.
—Ah, el dilema de los que duran más de lo que deberían. ¿Y qué vas a hacer con ello? ¿Quejarte o encontrarle un propósito?
El ser guardó silencio. Su cuerpo brilló tenuemente con tonos azulados.
~ He tenido propósitos. Algunos fugaces, otros milenarios… pero todos se desvanecieron.
Ghost chasqueó la lengua y abrió los brazos.
—Sí, todo desaparece. Y sin embargo, aquí sigues. Pregunta real: ¿qué te detiene de simplemente… terminarlo?
La figura metálica parpadeó. Sus formas se tornaron inestables, fluctuando en patrones incomprensibles.
~ …No lo sé.
Ghost sonrió, más suave esta vez, y le dio una palmada en la espalda, su mano dejando una breve distorsión en la superficie reflectante.
—Exacto. No es que no puedas. Es que no quieres. Aún esperas algo. Algo que haga que todo este tiempo tenga sentido.
El ser metálico levantó la mirada hacia la línea del horizonte. Su cuerpo se estabilizó, reflejando la luz del cielo como un espejo impoluto.
~ …Quizá.
Ghost se llevó las manos a la nuca, caminando con un aire despreocupado.
—Entonces sigue moviéndote, amigo. Si sigues buscando, es porque aún hay algo por encontrar.
El ser emitió un tenue destello, como si hubiera comprendido algo. Dio un paso adelante, y Ghost lo siguió, silbando una melodía sin nombre, mientras la pradera dorada se extendía infinita ante ellos.
El ser detuvo su avance por un momento, contemplando la vastedad del paisaje.
~ No esperaba encontrar a alguien como tú aquí.
Ghost arqueó una ceja y giró el rostro hacia él con una media sonrisa.
—¿Alguien como yo? Oh, claro. Un guía para los extraviados. Un loco con el cabello naranja que habla demasiado. Un ser que no encaja ni aquí ni allá.
El ente emitió un sonido que se asemejaba a un eco distante, casi como una risa sin emoción.
~ No. Alguien que aún mira la existencia con asombro.
Ghost inclinó la cabeza, su expresión volviéndose más analítica.
—Bueno, alguien tiene que hacerlo. Tú, en cambio… pareces agotado.
El ser mantuvo su postura, pero la superficie de su cuerpo onduló lentamente, como si hubiera soltado un suspiro sin tener pulmones.
~ No de la existencia… sino de su repetición. He visto civilizaciones alzarse y colapsar, estrellas nacer y morir. He visto cada historia comenzar y terminar, una y otra vez.
Ghost silbó con fingida admiración y le dio un leve codazo en el costado metálico, provocando un eco vibrante.
—Ah, el dilema de los que duran más de lo que deberían. ¿Y qué vas a hacer con ello? ¿Quejarte o encontrarle un propósito?
El ser guardó silencio. Su cuerpo brilló tenuemente con tonos azulados.
~ He tenido propósitos. Algunos fugaces, otros milenarios… pero todos se desvanecieron.
Ghost chasqueó la lengua y abrió los brazos.
—Sí, todo desaparece. Y sin embargo, aquí sigues. Pregunta real: ¿qué te detiene de simplemente… terminarlo?
La figura metálica parpadeó. Sus formas se tornaron inestables, fluctuando en patrones incomprensibles.
~ …No lo sé.
Ghost sonrió, más suave esta vez, y le dio una palmada en la espalda, su mano dejando una breve distorsión en la superficie reflectante.
—Exacto. No es que no puedas. Es que no quieres. Aún esperas algo. Algo que haga que todo este tiempo tenga sentido.
El ser metálico levantó la mirada hacia la línea del horizonte. Su cuerpo se estabilizó, reflejando la luz del cielo como un espejo impoluto.
~ …Quizá.
Ghost se llevó las manos a la nuca, caminando con un aire despreocupado.
—Entonces sigue moviéndote, amigo. Si sigues buscando, es porque aún hay algo por encontrar.
El ser emitió un tenue destello, como si hubiera comprendido algo. Dio un paso adelante, y Ghost lo siguió, silbando una melodía sin nombre, mientras la pradera dorada se extendía infinita ante ellos.
El ser metálico caminaba con pasos fluidos, como si su cuerpo estuviera hecho de mercurio vivo. Su superficie reflejaba el entorno, distorsionando la pradera en ondas líquidas con cada movimiento. No tenía rasgos definidos, salvo dos ojos profundos como el vacío, y una voz que resonaba más en la mente que en los oídos. Ghost, con las manos en los bolsillos y su típica sonrisa ladeada, caminaba a su lado sin prisa.
El ser detuvo su avance por un momento, contemplando la vastedad del paisaje.
~ No esperaba encontrar a alguien como tú aquí.
Ghost arqueó una ceja y giró el rostro hacia él con una media sonrisa.
—¿Alguien como yo? Oh, claro. Un guía para los extraviados. Un loco con el cabello naranja que habla demasiado. Un ser que no encaja ni aquí ni allá.
El ente emitió un sonido que se asemejaba a un eco distante, casi como una risa sin emoción.
~ No. Alguien que aún mira la existencia con asombro.
Ghost inclinó la cabeza, su expresión volviéndose más analítica.
—Bueno, alguien tiene que hacerlo. Tú, en cambio… pareces agotado.
El ser mantuvo su postura, pero la superficie de su cuerpo onduló lentamente, como si hubiera soltado un suspiro sin tener pulmones.
~ No de la existencia… sino de su repetición. He visto civilizaciones alzarse y colapsar, estrellas nacer y morir. He visto cada historia comenzar y terminar, una y otra vez.
Ghost silbó con fingida admiración y le dio un leve codazo en el costado metálico, provocando un eco vibrante.
—Ah, el dilema de los que duran más de lo que deberían. ¿Y qué vas a hacer con ello? ¿Quejarte o encontrarle un propósito?
El ser guardó silencio. Su cuerpo brilló tenuemente con tonos azulados.
~ He tenido propósitos. Algunos fugaces, otros milenarios… pero todos se desvanecieron.
Ghost chasqueó la lengua y abrió los brazos.
—Sí, todo desaparece. Y sin embargo, aquí sigues. Pregunta real: ¿qué te detiene de simplemente… terminarlo?
La figura metálica parpadeó. Sus formas se tornaron inestables, fluctuando en patrones incomprensibles.
~ …No lo sé.
Ghost sonrió, más suave esta vez, y le dio una palmada en la espalda, su mano dejando una breve distorsión en la superficie reflectante.
—Exacto. No es que no puedas. Es que no quieres. Aún esperas algo. Algo que haga que todo este tiempo tenga sentido.
El ser metálico levantó la mirada hacia la línea del horizonte. Su cuerpo se estabilizó, reflejando la luz del cielo como un espejo impoluto.
~ …Quizá.
Ghost se llevó las manos a la nuca, caminando con un aire despreocupado.
—Entonces sigue moviéndote, amigo. Si sigues buscando, es porque aún hay algo por encontrar.
El ser emitió un tenue destello, como si hubiera comprendido algo. Dio un paso adelante, y Ghost lo siguió, silbando una melodía sin nombre, mientras la pradera dorada se extendía infinita ante ellos.
