—¡Acércate si tienes las agallas! No tengo miedo en clavar mi espada en tu pecho.
Gritaba mientras se preparaba para atacar, no iba a dejar que nadie le amenazace.
Gritaba mientras se preparaba para atacar, no iba a dejar que nadie le amenazace.
—¡Acércate si tienes las agallas! No tengo miedo en clavar mi espada en tu pecho.
Gritaba mientras se preparaba para atacar, no iba a dejar que nadie le amenazace.