—¡Acércate si tienes las agallas! No tengo miedo en clavar mi espada en tu pecho.

Gritaba mientras se preparaba para atacar, no iba a dejar que nadie le amenazace.
—¡Acércate si tienes las agallas! No tengo miedo en clavar mi espada en tu pecho. Gritaba mientras se preparaba para atacar, no iba a dejar que nadie le amenazace.
Me encocora
Me gusta
4
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados