Incluso él era capaz de buscar esos pequeños momentos para desconectar.

Kazuo era un ser muy disciplinado. Se levantaba con los primeros rayos del alba para iniciar sus tareas diarias. Su templo, aunque no fuera excesivamente grande, requería un mantenimiento y cuidado diario.

Además de aquellas tareas matutinas, atendía a aquellos que viniesen de visita o a rezar. Aunque esto último era casi inexistente a causa del frío y la nieve.

Y no solo su templo; también se ocupaba de todo el territorio que abarcaba su amado bosque. Este lo pratullaba y velaba por él, a veces con la noche acariciando su lomo. Era su guardián, su rey, su protector.

Pero a pesar de todo esto. Siempre buscaba tener tiempo de calidad con su amada. Este la buscaba en cada esquina con la mirada, intentando encontrar cualquier escusa para estar a su lado.

Y otras veces, cuando la soledad azotaba, realizaba otro tipo de actividades. Kazuo amaba pintar; trazar finas líneas, dando forma a aquello que se plasmaba en su mente. Era meticuloso; creando siluetas de trazos exquisitamente medidos. Los siglos le habían otorgado el tiempo suficiente como para haber perfeccionado dicha habilidad.

Era por eso que aquella tarde, bajo un sol despejado, el zorro pintaba en el cristal de un porta velas. Pensando que sería un regalo hermoso para el amor de su vida; 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉 ✴ 𝑩𝒍𝒐𝒐𝒅𝒇𝒍𝒂𝒎𝒆 .
Incluso él era capaz de buscar esos pequeños momentos para desconectar. Kazuo era un ser muy disciplinado. Se levantaba con los primeros rayos del alba para iniciar sus tareas diarias. Su templo, aunque no fuera excesivamente grande, requería un mantenimiento y cuidado diario. Además de aquellas tareas matutinas, atendía a aquellos que viniesen de visita o a rezar. Aunque esto último era casi inexistente a causa del frío y la nieve. Y no solo su templo; también se ocupaba de todo el territorio que abarcaba su amado bosque. Este lo pratullaba y velaba por él, a veces con la noche acariciando su lomo. Era su guardián, su rey, su protector. Pero a pesar de todo esto. Siempre buscaba tener tiempo de calidad con su amada. Este la buscaba en cada esquina con la mirada, intentando encontrar cualquier escusa para estar a su lado. Y otras veces, cuando la soledad azotaba, realizaba otro tipo de actividades. Kazuo amaba pintar; trazar finas líneas, dando forma a aquello que se plasmaba en su mente. Era meticuloso; creando siluetas de trazos exquisitamente medidos. Los siglos le habían otorgado el tiempo suficiente como para haber perfeccionado dicha habilidad. Era por eso que aquella tarde, bajo un sol despejado, el zorro pintaba en el cristal de un porta velas. Pensando que sería un regalo hermoso para el amor de su vida; [Liz_bloodFlame].
Me encocora
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