Takeru cerró la puerta de su habitación con un bostezo. Había sido un día largo. Entre calmar a su alumno antes de la pelea y aguantar las mismas conversaciones de siempre con viejos conocidos, apenas había tenido un respiro. Se dejó caer en la silla junto a la mesa y se pasó una mano por el cabello.
Fue entonces cuando lo vio.
Un folder manila, perfectamente alineado con el borde de la mesa. Ni un milímetro fuera de lugar.
Takeru arqueó una ceja. Lo tomó con una mano, lo giró un par de veces entre los dedos y lo abrió sin apurarse.
Dos opciones.
**Unirse al presidente de Strelka Defense Systems**.
O…
**Ser eliminado en la primera ronda del Kengan.**
Se quedó mirando las hojas por unos segundos, luego chasqueó la lengua y dejó caer el folder sobre la mesa. Agarró una botella de agua, bebió un trago y miró el techo, pensativo.
Finalmente, soltó una risa corta y murmuró, más para sí mismo que para cualquier posible oído en la habitación:
—¿En serio? Antes al menos tenían los huevos de decirlo en la cara.
Negó con la cabeza, se puso de pie y se estiró, como si aquello no mereciera más de su atención.
Fue entonces cuando lo vio.
Un folder manila, perfectamente alineado con el borde de la mesa. Ni un milímetro fuera de lugar.
Takeru arqueó una ceja. Lo tomó con una mano, lo giró un par de veces entre los dedos y lo abrió sin apurarse.
Dos opciones.
**Unirse al presidente de Strelka Defense Systems**.
O…
**Ser eliminado en la primera ronda del Kengan.**
Se quedó mirando las hojas por unos segundos, luego chasqueó la lengua y dejó caer el folder sobre la mesa. Agarró una botella de agua, bebió un trago y miró el techo, pensativo.
Finalmente, soltó una risa corta y murmuró, más para sí mismo que para cualquier posible oído en la habitación:
—¿En serio? Antes al menos tenían los huevos de decirlo en la cara.
Negó con la cabeza, se puso de pie y se estiró, como si aquello no mereciera más de su atención.
Takeru cerró la puerta de su habitación con un bostezo. Había sido un día largo. Entre calmar a su alumno antes de la pelea y aguantar las mismas conversaciones de siempre con viejos conocidos, apenas había tenido un respiro. Se dejó caer en la silla junto a la mesa y se pasó una mano por el cabello.
Fue entonces cuando lo vio.
Un folder manila, perfectamente alineado con el borde de la mesa. Ni un milímetro fuera de lugar.
Takeru arqueó una ceja. Lo tomó con una mano, lo giró un par de veces entre los dedos y lo abrió sin apurarse.
Dos opciones.
**Unirse al presidente de Strelka Defense Systems**.
O…
**Ser eliminado en la primera ronda del Kengan.**
Se quedó mirando las hojas por unos segundos, luego chasqueó la lengua y dejó caer el folder sobre la mesa. Agarró una botella de agua, bebió un trago y miró el techo, pensativo.
Finalmente, soltó una risa corta y murmuró, más para sí mismo que para cualquier posible oído en la habitación:
—¿En serio? Antes al menos tenían los huevos de decirlo en la cara.
Negó con la cabeza, se puso de pie y se estiró, como si aquello no mereciera más de su atención.

