El sonido de sus zapatos de madera azotaban con suavidad tus tímpanos. Sus tarareos eran caricias mentales para ti y su apariencia era un frescor para tu vista. Nadie sospecharía que no era humana, pero, su apariencia engañaba.

—¿Por qué me miras de esa forma?

¡Diablos! Te descubrió observando.
El sonido de sus zapatos de madera azotaban con suavidad tus tímpanos. Sus tarareos eran caricias mentales para ti y su apariencia era un frescor para tu vista. Nadie sospecharía que no era humana, pero, su apariencia engañaba. —¿Por qué me miras de esa forma? ¡Diablos! Te descubrió observando.
Me gusta
1
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados