—Ah, mira quién decidió aparecer.
—Sabía que tarde o temprano vendrías a darme otro sermón.
—Déjame adivinar: “Ghost, interfieres con lo que no comprendes” o “Ghost, estás rompiendo el equilibrio” o mi favorita, “Ghost, no puedes salvarlos a todos.”
{“̵͚̏Ñ̶̜ŏ̶̗.̸̩͠ ̴͚̈N̷̺͑o̷̙͗s̸͙̎o̶̲̾t̶̜̊r̸̝͌ȍ̶͈s̴͙̽ ̵̟̓n̴͍͝ǭ̷ ̴̙͊c̴̦̚a̵͉͘m̵͕̉ḭ̸̕ń̴͕a̸̡̒m̸̙̚ǫ̷̛s̷͚͘ ̷͈̒ę̷͌n̸̢̑ ̵̬̚ś̶͍ù̸̯s̷͙͝ ̴̹̍s̸̝͌o̶͎̽m̴̨̽b̷̘͊r̵̞̓ȃ̶̱s̶̡̕.̵̤̏ ̷̬̏N̷̗͋o̴̗̎ ̵͕̽r̷̰̋o̵͔͋z̴͕̈a̸̰̾m̴̪̑ō̶̠s̴͖̓ ̵̢̽s̸̱̓u̸̜̍s̵̜̕ ̵̛͇m̸̗̿á̶̺̎r̵̺̍g̷̡̒e̷̙̊n̴͎̈́e̵̡͘s̷̤͘.̷͔̋”
“̵̡͘E̴̛̳l̶̘̎ ̵̜̀c̴̛͓í̵̗̽r̸̰̕c̶̖̒u̸͖̇l̴̘̓o̶̩̚ ̵̢̄s̴͉̀ḛ̶̍r̵̻͑á̵̼͗ ̸̤̌r̴̪̓o̵͇̽m̷̰͊p̷̘̋ḯ̸̟d̸̬̅o̴̗̅,̴͖̔ ̸̢̊y̴͚̑ ̶̼͌l̴̼͠o̵̲͑ ̶͔̋q̵̠̋ú̸̦è̷̳ ̴͕̓m̴͍̓i̴̜͠ȓ̷̦ȧ̷̜ ̴̲̿h̸͉͌a̵̖͊c̶̖̚i̷̢̕a̵͜͝ ̵̡̾a̴̦͆d̷̲̿ë̸̠́n̶̡̚t̸̡̒r̴̰̅o̵͖̿ ̴̪̆s̷͍̍e̵̱̓r̵̩̓á̴͔̓ ̵̳͊v̶̱̍i̵͕͝s̴͇̅t̶̺͂o̶͓͊.̶͙̉”
“̸͍͒D̵̙̚e̶͙͗j̵͍͆a̴̡͘r̷̖͆.̵̹̓ ̵̤̆N̶͎̈́ö̸͇ ̵̜̚a̴̦͛l̴̠͘t̴͕͝ë̶͓́r̷͓͗a̸͉͑r̷̹̓.̶̬̎ ̸͕̎S̶̙̿u̸̫̎s̷̹̎ ̶̖̚h̷̗͆í̶̦́ľ̵̟ò̶̟s̸͖̏ ̵̜̌n̸͇͠o̷͇̕ ̶͖̆d̸̯͠e̶͎͝b̷͙̌e̶͎̿n̵̙̾ ̴͍̑s̷̻̃e̴͖̓ȑ̶̤ ̷̜̾ť̵͚o̶͚͝c̴̰̈́a̵̰̚d̶̺̆o̸̝͑s̴̡̅.̶̞̓”}.
—Oh, vaya, hoy viniste más dramático. ¿Ese discurso lo ensayaste frente al espejo de tu trono o improvisaste en el camino?
—No, en serio, me intriga. Porque suena como si creyeras que tu autoridad aquí significa algo para mí.
—Sí, sí, el ciclo, el destino, la condena inevitable, bla, bla, bla. Ya me sé el libreto.
—Pero aquí está el problema, mi imponente monarca de la desesperanza… No creo en tu ciclo.
—No creo en un destino escrito en piedra.
—Y no creo, ni por un segundo, que dejar a los perdidos vagar sin ayuda sea lo correcto.
—¿Que altero el orden? ¡Claro que sí!
—¿Que interfiero con las reglas? ¡Obviamente!
—Pero ¿sabes por qué lo hago?
—Porque alguien tiene que hacerlo.
—Porque si tú y los tuyos solo ven almas que deben resignarse a su suerte, yo veo personas que merecen algo mejor.
—¿Te molesta eso? ¿Te arde que alguien como yo, un simple espectro interdimensional sin corona ni títulos, desafíe tu ley?
—Oh, qué tragedia.
—Supongo que tendré que seguir dándote motivos para odiarme.
—¿Ahora, si me disculpas? Tengo gente que necesita mi ayuda. Y tú tienes un trono vacío al que regresar.
—Sabía que tarde o temprano vendrías a darme otro sermón.
—Déjame adivinar: “Ghost, interfieres con lo que no comprendes” o “Ghost, estás rompiendo el equilibrio” o mi favorita, “Ghost, no puedes salvarlos a todos.”
{“̵͚̏Ñ̶̜ŏ̶̗.̸̩͠ ̴͚̈N̷̺͑o̷̙͗s̸͙̎o̶̲̾t̶̜̊r̸̝͌ȍ̶͈s̴͙̽ ̵̟̓n̴͍͝ǭ̷ ̴̙͊c̴̦̚a̵͉͘m̵͕̉ḭ̸̕ń̴͕a̸̡̒m̸̙̚ǫ̷̛s̷͚͘ ̷͈̒ę̷͌n̸̢̑ ̵̬̚ś̶͍ù̸̯s̷͙͝ ̴̹̍s̸̝͌o̶͎̽m̴̨̽b̷̘͊r̵̞̓ȃ̶̱s̶̡̕.̵̤̏ ̷̬̏N̷̗͋o̴̗̎ ̵͕̽r̷̰̋o̵͔͋z̴͕̈a̸̰̾m̴̪̑ō̶̠s̴͖̓ ̵̢̽s̸̱̓u̸̜̍s̵̜̕ ̵̛͇m̸̗̿á̶̺̎r̵̺̍g̷̡̒e̷̙̊n̴͎̈́e̵̡͘s̷̤͘.̷͔̋”
“̵̡͘E̴̛̳l̶̘̎ ̵̜̀c̴̛͓í̵̗̽r̸̰̕c̶̖̒u̸͖̇l̴̘̓o̶̩̚ ̵̢̄s̴͉̀ḛ̶̍r̵̻͑á̵̼͗ ̸̤̌r̴̪̓o̵͇̽m̷̰͊p̷̘̋ḯ̸̟d̸̬̅o̴̗̅,̴͖̔ ̸̢̊y̴͚̑ ̶̼͌l̴̼͠o̵̲͑ ̶͔̋q̵̠̋ú̸̦è̷̳ ̴͕̓m̴͍̓i̴̜͠ȓ̷̦ȧ̷̜ ̴̲̿h̸͉͌a̵̖͊c̶̖̚i̷̢̕a̵͜͝ ̵̡̾a̴̦͆d̷̲̿ë̸̠́n̶̡̚t̸̡̒r̴̰̅o̵͖̿ ̴̪̆s̷͍̍e̵̱̓r̵̩̓á̴͔̓ ̵̳͊v̶̱̍i̵͕͝s̴͇̅t̶̺͂o̶͓͊.̶͙̉”
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—Oh, vaya, hoy viniste más dramático. ¿Ese discurso lo ensayaste frente al espejo de tu trono o improvisaste en el camino?
—No, en serio, me intriga. Porque suena como si creyeras que tu autoridad aquí significa algo para mí.
—Sí, sí, el ciclo, el destino, la condena inevitable, bla, bla, bla. Ya me sé el libreto.
—Pero aquí está el problema, mi imponente monarca de la desesperanza… No creo en tu ciclo.
—No creo en un destino escrito en piedra.
—Y no creo, ni por un segundo, que dejar a los perdidos vagar sin ayuda sea lo correcto.
—¿Que altero el orden? ¡Claro que sí!
—¿Que interfiero con las reglas? ¡Obviamente!
—Pero ¿sabes por qué lo hago?
—Porque alguien tiene que hacerlo.
—Porque si tú y los tuyos solo ven almas que deben resignarse a su suerte, yo veo personas que merecen algo mejor.
—¿Te molesta eso? ¿Te arde que alguien como yo, un simple espectro interdimensional sin corona ni títulos, desafíe tu ley?
—Oh, qué tragedia.
—Supongo que tendré que seguir dándote motivos para odiarme.
—¿Ahora, si me disculpas? Tengo gente que necesita mi ayuda. Y tú tienes un trono vacío al que regresar.
—Ah, mira quién decidió aparecer.
—Sabía que tarde o temprano vendrías a darme otro sermón.
—Déjame adivinar: “Ghost, interfieres con lo que no comprendes” o “Ghost, estás rompiendo el equilibrio” o mi favorita, “Ghost, no puedes salvarlos a todos.”
{“̵͚̏Ñ̶̜ŏ̶̗.̸̩͠ ̴͚̈N̷̺͑o̷̙͗s̸͙̎o̶̲̾t̶̜̊r̸̝͌ȍ̶͈s̴͙̽ ̵̟̓n̴͍͝ǭ̷ ̴̙͊c̴̦̚a̵͉͘m̵͕̉ḭ̸̕ń̴͕a̸̡̒m̸̙̚ǫ̷̛s̷͚͘ ̷͈̒ę̷͌n̸̢̑ ̵̬̚ś̶͍ù̸̯s̷͙͝ ̴̹̍s̸̝͌o̶͎̽m̴̨̽b̷̘͊r̵̞̓ȃ̶̱s̶̡̕.̵̤̏ ̷̬̏N̷̗͋o̴̗̎ ̵͕̽r̷̰̋o̵͔͋z̴͕̈a̸̰̾m̴̪̑ō̶̠s̴͖̓ ̵̢̽s̸̱̓u̸̜̍s̵̜̕ ̵̛͇m̸̗̿á̶̺̎r̵̺̍g̷̡̒e̷̙̊n̴͎̈́e̵̡͘s̷̤͘.̷͔̋”
“̵̡͘E̴̛̳l̶̘̎ ̵̜̀c̴̛͓í̵̗̽r̸̰̕c̶̖̒u̸͖̇l̴̘̓o̶̩̚ ̵̢̄s̴͉̀ḛ̶̍r̵̻͑á̵̼͗ ̸̤̌r̴̪̓o̵͇̽m̷̰͊p̷̘̋ḯ̸̟d̸̬̅o̴̗̅,̴͖̔ ̸̢̊y̴͚̑ ̶̼͌l̴̼͠o̵̲͑ ̶͔̋q̵̠̋ú̸̦è̷̳ ̴͕̓m̴͍̓i̴̜͠ȓ̷̦ȧ̷̜ ̴̲̿h̸͉͌a̵̖͊c̶̖̚i̷̢̕a̵͜͝ ̵̡̾a̴̦͆d̷̲̿ë̸̠́n̶̡̚t̸̡̒r̴̰̅o̵͖̿ ̴̪̆s̷͍̍e̵̱̓r̵̩̓á̴͔̓ ̵̳͊v̶̱̍i̵͕͝s̴͇̅t̶̺͂o̶͓͊.̶͙̉”
“̸͍͒D̵̙̚e̶͙͗j̵͍͆a̴̡͘r̷̖͆.̵̹̓ ̵̤̆N̶͎̈́ö̸͇ ̵̜̚a̴̦͛l̴̠͘t̴͕͝ë̶͓́r̷͓͗a̸͉͑r̷̹̓.̶̬̎ ̸͕̎S̶̙̿u̸̫̎s̷̹̎ ̶̖̚h̷̗͆í̶̦́ľ̵̟ò̶̟s̸͖̏ ̵̜̌n̸͇͠o̷͇̕ ̶͖̆d̸̯͠e̶͎͝b̷͙̌e̶͎̿n̵̙̾ ̴͍̑s̷̻̃e̴͖̓ȑ̶̤ ̷̜̾ť̵͚o̶͚͝c̴̰̈́a̵̰̚d̶̺̆o̸̝͑s̴̡̅.̶̞̓”}.
—Oh, vaya, hoy viniste más dramático. ¿Ese discurso lo ensayaste frente al espejo de tu trono o improvisaste en el camino?
—No, en serio, me intriga. Porque suena como si creyeras que tu autoridad aquí significa algo para mí.
—Sí, sí, el ciclo, el destino, la condena inevitable, bla, bla, bla. Ya me sé el libreto.
—Pero aquí está el problema, mi imponente monarca de la desesperanza… No creo en tu ciclo.
—No creo en un destino escrito en piedra.
—Y no creo, ni por un segundo, que dejar a los perdidos vagar sin ayuda sea lo correcto.
—¿Que altero el orden? ¡Claro que sí!
—¿Que interfiero con las reglas? ¡Obviamente!
—Pero ¿sabes por qué lo hago?
—Porque alguien tiene que hacerlo.
—Porque si tú y los tuyos solo ven almas que deben resignarse a su suerte, yo veo personas que merecen algo mejor.
—¿Te molesta eso? ¿Te arde que alguien como yo, un simple espectro interdimensional sin corona ni títulos, desafíe tu ley?
—Oh, qué tragedia.
—Supongo que tendré que seguir dándote motivos para odiarme.
—¿Ahora, si me disculpas? Tengo gente que necesita mi ayuda. Y tú tienes un trono vacío al que regresar.
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