Era una de esas noches en las que parecía que Hipnos no quería darle su bendición o quizás, se la había dado y ahora era inmune al sueño. Quería dormir, debería dormir, mañana sería un largo día. Sin muchas opciones que se le vinieran a la mente en esos instantes, sabiamente se le ocurrió algo: contar ovejas hasta dormirse.
──────Diez, once, doce, quince, treinta.... Oh, no. Espera. Acabo de perder la cuenta... empiezo de nuevo... una, dos, tres...
──────Diez, once, doce, quince, treinta.... Oh, no. Espera. Acabo de perder la cuenta... empiezo de nuevo... una, dos, tres...
Era una de esas noches en las que parecía que Hipnos no quería darle su bendición o quizás, se la había dado y ahora era inmune al sueño. Quería dormir, debería dormir, mañana sería un largo día. Sin muchas opciones que se le vinieran a la mente en esos instantes, sabiamente se le ocurrió algo: contar ovejas hasta dormirse.
──────Diez, once, doce, quince, treinta.... Oh, no. Espera. Acabo de perder la cuenta... empiezo de nuevo... una, dos, tres...

