Recostado en el césped, en una pequeña pradera afuera de su Dojo, Takeru reflexionaba sobre sus logros y derrotas, pero ya no como fantasmas del pasado, más bien como recuerdos lejanos, –Que tranquilo día–.
Recostado en el césped, en una pequeña pradera afuera de su Dojo, Takeru reflexionaba sobre sus logros y derrotas, pero ya no como fantasmas del pasado, más bien como recuerdos lejanos, –Que tranquilo día–.

