Los pensamientos autodestructivos van y vienen como las olas del mar, siempre pasa igual, pero algunas veces son más persistentes, así todo vaya bien, no puede evitarlos.
—No soy suficiente...
Repitió suave para sí mismo, tomando asiento en el balcón y mirando a la lejanía, encogiéndose de hombros.
—No soy suficiente...
Repitió suave para sí mismo, tomando asiento en el balcón y mirando a la lejanía, encogiéndose de hombros.
Los pensamientos autodestructivos van y vienen como las olas del mar, siempre pasa igual, pero algunas veces son más persistentes, así todo vaya bien, no puede evitarlos.
—No soy suficiente...
Repitió suave para sí mismo, tomando asiento en el balcón y mirando a la lejanía, encogiéndose de hombros.