[ . Ты был отцом, которого у меня не было.]

Es uno de esos días en que los recuerdos te dejan sin aire, que empiezan a consumir cada célula de tu cuerpo hasta parecer que todo se ha vuelto como polvo.

Recuerdo mi primera extracción de un trabajo. Yuri estaba desquiciado. No sabía si me mataría o me haría pagar mi desastre con el peor de los castigos. Cuando llegó, caminó por el pasillo y no hizo más que cargarme y disparar limpiamente maldiciendo en ruso.

-Me despertaste de la siesta-me dijo susurrándome. Temblaba, el corte en el muslo y los golpes me dolían. -No esperaba que me interceptaran tan pronto, por eso di el alerta cuando me di cuenta. Discúlpeme señor, no volverá a ocurrir. -

Dio la vuelta y caminó hacia el auto blindado, estacionado afuera. No me dijo una palabra. El chofer encendió el montor y volví a la mansión. -Debe importarle mucho al Señor Yuri, señorita Irina. No es de ponerse nervioso y se lo veía bastante impaciente por llegar. - En ese momento, sonreí y caí rendida en el asiento. No recuerdo mucho más de ese momento. Solo su voz, como una caja musical situada a lo lejos.

Al despertar, la enfermera vino apurada, deteniendo mis movimientos. -Señorita, el señor Yuri pidió que descanse. - me dijo rápidamente. -Lo siento, enfermera, necesito verlo. -Fue ahí que lo escuché detrás mío. Involuntariamente, giré y tomé su chaleco hundiéndome en su pecho.-Perdón.. lo siento, tanto... No quiero irme. Entiendo que querrá despedirme, pero prometo hacerlo bien.. No qui- me silenció levantándome la cabeza hacia él-Niña, quién dijo que voy a echarte? Han sido días difíciles, debes descansar. -

Nunca esperé que se comporte casi como un padre. Ahí empezó a demostrarme que él quería volverse eso para mí. Algo que nunca tuve, pero que en sueños y, entre juegos, podía ser. Algo que hoy no tengo, que añoro y atesoro como una memoria ajena.
[ . Ты был отцом, которого у меня не было.] Es uno de esos días en que los recuerdos te dejan sin aire, que empiezan a consumir cada célula de tu cuerpo hasta parecer que todo se ha vuelto como polvo. Recuerdo mi primera extracción de un trabajo. Yuri estaba desquiciado. No sabía si me mataría o me haría pagar mi desastre con el peor de los castigos. Cuando llegó, caminó por el pasillo y no hizo más que cargarme y disparar limpiamente maldiciendo en ruso. -Me despertaste de la siesta-me dijo susurrándome. Temblaba, el corte en el muslo y los golpes me dolían. -No esperaba que me interceptaran tan pronto, por eso di el alerta cuando me di cuenta. Discúlpeme señor, no volverá a ocurrir. - Dio la vuelta y caminó hacia el auto blindado, estacionado afuera. No me dijo una palabra. El chofer encendió el montor y volví a la mansión. -Debe importarle mucho al Señor Yuri, señorita Irina. No es de ponerse nervioso y se lo veía bastante impaciente por llegar. - En ese momento, sonreí y caí rendida en el asiento. No recuerdo mucho más de ese momento. Solo su voz, como una caja musical situada a lo lejos. Al despertar, la enfermera vino apurada, deteniendo mis movimientos. -Señorita, el señor Yuri pidió que descanse. - me dijo rápidamente. -Lo siento, enfermera, necesito verlo. -Fue ahí que lo escuché detrás mío. Involuntariamente, giré y tomé su chaleco hundiéndome en su pecho.-Perdón.. lo siento, tanto... No quiero irme. Entiendo que querrá despedirme, pero prometo hacerlo bien.. No qui- me silenció levantándome la cabeza hacia él-Niña, quién dijo que voy a echarte? Han sido días difíciles, debes descansar. - Nunca esperé que se comporte casi como un padre. Ahí empezó a demostrarme que él quería volverse eso para mí. Algo que nunca tuve, pero que en sueños y, entre juegos, podía ser. Algo que hoy no tengo, que añoro y atesoro como una memoria ajena.
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