Había guardado con profundo esmero el regalo que le había estado preparando a su novia. Habían sido muchos días de trabajo, pequeños detalles e innumerables fotografías tomadas por casualidad. Esas fotografías eran las favoritas de Irene, pues se veía la verdadera naturaleza del momento, sin filtros ni modelos de por medio.

No sólo había fotografías. Una serie de poemas, dibujos y pinturas de acuarela formaban una especie de batiburrillo hasta completar toda la libreta de viaje. Entre medio, algún que otro pétalo. Una rosa, un clavel, un lirio.

Un poema.

𝙰 𝚟𝚎𝚌𝚎𝚜 𝚝𝚎 πš’πš–πšŠπšπš’πš—πš˜
πšπšžπš–πš‹πšŠπšπšŠ πšŽπš— πš•πšŠ πšŠπš›πšŽπš—πšŠ, πšπš˜πš›πš–πš’πšπšŠ
πš™πšŽπš›πš˜ πšœπš˜πš—ΜƒπšŠπš—πšπš˜ πšπšŽπšœπš™πš’πšŽπš›πšπšŠ.
πšƒπšž πšŒπšžπšŽπš›πš™πš˜ πš‹πšŠπš“πš˜ πšŽπš• πšœπš˜πš•,
πš™πš’πšŽπš• πš’πš–πš™πšŽπš›πšπšŽπšŒπšπšŠ,
πšπšŽπš—Μƒπš’πšπšŠ 𝚍𝚎 πš›πš˜πš“πš˜ πš‹πšŽπš›πš–πšŽπš•πš•πš˜Μπš—
πš–πš’πšŽπš—πšπš›πšŠπšœ 𝚝𝚎 πš–πšŽ πššπšžπšŽπš“πšŠπšœ.

Una foto. Dos. Tres.

Un nuevo dibujo.

Un pequeño desastre escrito en tinta y acuarela.

𝖳𝖾 π—Šπ—Žπ—‚π–Ύπ—‹π—ˆ, 𝗂𝗇𝖿𝗂𝗇𝗂𝗍𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾.
Había guardado con profundo esmero el regalo que le había estado preparando a su novia. Habían sido muchos días de trabajo, pequeños detalles e innumerables fotografías tomadas por casualidad. Esas fotografías eran las favoritas de Irene, pues se veía la verdadera naturaleza del momento, sin filtros ni modelos de por medio. No sólo había fotografías. Una serie de poemas, dibujos y pinturas de acuarela formaban una especie de batiburrillo hasta completar toda la libreta de viaje. Entre medio, algún que otro pétalo. Una rosa, un clavel, un lirio. Un poema. 𝙰 𝚟𝚎𝚌𝚎𝚜 𝚝𝚎 πš’πš–πšŠπšπš’πš—πš˜ πšπšžπš–πš‹πšŠπšπšŠ πšŽπš— πš•πšŠ πšŠπš›πšŽπš—πšŠ, πšπš˜πš›πš–πš’πšπšŠ πš™πšŽπš›πš˜ πšœπš˜πš—ΜƒπšŠπš—πšπš˜ πšπšŽπšœπš™πš’πšŽπš›πšπšŠ. πšƒπšž πšŒπšžπšŽπš›πš™πš˜ πš‹πšŠπš“πš˜ πšŽπš• πšœπš˜πš•, πš™πš’πšŽπš• πš’πš–πš™πšŽπš›πšπšŽπšŒπšπšŠ, πšπšŽπš—Μƒπš’πšπšŠ 𝚍𝚎 πš›πš˜πš“πš˜ πš‹πšŽπš›πš–πšŽπš•πš•πš˜Μπš— πš–πš’πšŽπš—πšπš›πšŠπšœ 𝚝𝚎 πš–πšŽ πššπšžπšŽπš“πšŠπšœ. Una foto. Dos. Tres. Un nuevo dibujo. Un pequeño desastre escrito en tinta y acuarela. 𝖳𝖾 π—Šπ—Žπ—‚π–Ύπ—‹π—ˆ, 𝗂𝗇𝖿𝗂𝗇𝗂𝗍𝖺𝗆𝖾𝗇𝗍𝖾.
Me encocora
1
1 turno 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados