Dejó de gustarme el rojo cuando todo lo que se ve es de ese color: el cielo y la luna, la sangre derramada, los ojos de esas cosas que no dejan de aparecer.
Dejó de gustarme el rojo cuando todo lo que se ve es de ese color: el cielo y la luna, la sangre derramada, los ojos de esas cosas que no dejan de aparecer.