Maldita sea. Los humanos son tan... frágiles cuando se trata de dinero. ¿En serio creen que esos trozos de papel y metal tienen algún valor real? Qué absurdo. Pero claro, para ellos es todo, su dios, su ley, su condena. Y ahora estoy aquí, magullado y adolorido, pagando el precio por un par de estupidas monedas robadas.
Maldita sea. Los humanos son tan... frágiles cuando se trata de dinero. ¿En serio creen que esos trozos de papel y metal tienen algún valor real? Qué absurdo. Pero claro, para ellos es todo, su dios, su ley, su condena. Y ahora estoy aquí, magullado y adolorido, pagando el precio por un par de estupidas monedas robadas.
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